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miércoles, 1 de octubre de 2014

La política como actividad comercial

La política como actividad comercial
Hace un par de semanas, invitado por el Instituto Republicano Internacional (IRI) estuve en Panamá donde tuve la oportunidad de escuchar al politólogo Patricio Navia, chileno, quien señalaba, contrariamente a lo que habían señalado expositores venezolanos, que no se puede entender todo lo que hace Nicolás Maduro como malo pues si este tiene un alto porcentaje de la  población que lo apoya es porque algo está haciendo en favor de un determinado sector social. Algo similar ya había dicho antes, en su columna de La República, otro destacado politólogo, Steven Levitsky, en el sentido de la comprensión por sectores sociales que se sienten  beneficiados por determinadas acciones de algunos políticos. Descalificar a estos votantes por ese hecho demostraría el pobre nivel al que pueden llegar algunos comentaristas en el país.
Si bien es cierto en Lima estamos viviendo la más lamentable de las últimas campañas electorales, las elecciones en provincias pueden dar algunos resultados sorprendentes. Uno de ellos es el triunfo en primera vuelta de Gregorio Santos o triunfos de otras posturas radicales en otros lugares del país. Ello no debe significar la descalificación de sus electores, sino tratar de entender lo poco que comprendemos a nuestros hermanos del interior del país. En lugar de tratar de “tarados” o ignorantes a quiénes votan por posiciones mal llamadas radicales deberíamos preguntarnos el por qué lo hacen ¿Acaso estamos entendiendo su postura a favor de la protección ambiental, la protección de páramos o el respeto por zonas de reserva natural? No, la política en el Perú se ha vuelto una actividad comercial, en algunos casos lindante con lo delictivo en la cual el afán de servicio es lo último en que se piensa ya que lo que prolifera en el espectro, de izquierda a derecha, es simplemente la captura del presupuesto público, es decir en el botín.
El crimen de unos comuneros ashaninkas en manos de la delincuencia organizada no ha significado un despliegue mediático de los funcionarios responsables que ayude a movilizar su captura. Ni la ministra de la mujer y poblaciones vulnerables ni el ministro del interior se han sentido conmovidos por un crimen que demuestra lo lejos que están algunos compatriotas del Estado inclusivo que pregona el presidente Ollanta Humala. No nos sorprende, eso no les da cámaras, y ya sabemos del sentido protagónico que mueve a estos funcionarios.
En lugar de descalificar a quiénes firman por el Movadef para que se convierta en partido, o en quiénes votan por las mal llamadas opciones radicales deberíamos pensar inteligentemente qué podemos hacer para atraer a esos compatriotas y tratar de comprender que si existen ese tipo de votantes es porque insistimos en posiciones que lo único que están haciendo es generar mayor desigualdad. Si hay permisividad con la corrupción y el “no importa que robe con tal que haga obra” es un dicho aceptado por una estimable mayoría  pues estamos en graves problemas como sociedad. Y ello es culpa de querer hacernos creer que el modelo es sólo económico y no social y que la política, repito, se circunscribe a lo comercial. De seguir así que no nos sorprenda que la situación empeore. Si eso sucede, como dice el romance español, “que no se queje el cadáver de los gusanos, pues él los ha creado”.

Juan Sheput

Más allá del debate

Más allá del lamentable debate
Haríamos mal sí, por amiguismo o simple condescendencia, aceptamos como normal y adecuado el último debate que protagonizaron los candidatos a la alcaldía de Lima. Más allá de las evaluaciones personales, lo cierto es que, en promedio, ha sido el debate más pobre en propuestas y  talante político que haya podido observar en los últimos 30 años. Señalar que ha habido un ganador, es en ese sentido desproporcionado, pues los resultados del debate no tendrán ningún efecto práctico en los próximos resultados electorales.
Algunos formadores (prefiero este término al de líderes) de opinión, creen que  el ruido que se forma en las redes sociales tiene algún tipo de consecuencia en el rumbo de los acontecimientos. No quieren darse cuenta que las redes, en especial Twitter, tiene legiones de portátiles partidarias virtuales, conformadas por cuentas falsas que no son la expresión de un sentimiento ciudadano sino el más certero homenaje al autoengaño. Para efectos de los próximos resultados, tampoco tendrán  ningún efecto práctico.
La lamentable performance política del último domingo es simple expresión del drama que viven todos los partidos políticos sin excepción. Los candidatos ya no tienen detrás de ellos a un cierra filas partidario sino estructuras débiles y fraccionadas. La mayoría ni siquiera tiene comandos de campaña que les ofrezcan pautas políticas y definan las tácticas a desarrollar por las bases partidarias. Los planes de gobierno municipal mencionados son resultado del esfuerzo individual  de los candidatos y no están en las  páginas web de los partidos y mucho menos son consecuencia de un conjunto de ideas discutidas según la visión de Lima que tiene la agrupación política.
Pero tal vez lo más penoso de todo es que nuestra línea de exigencia sea tan baja y permisiva. El amiguismo y la poca reflexión alimentan conclusiones apresuradas que señalan quiénes son técnicos y quiénes no, quién “ganó” y quién “perdió”.
La política peruana sigue su camino hacia las honduras más profundas. Por eso creo que es señal, de lo mal que estamos, que el futuro del país más dependa de los resultados de otras elecciones, el mismo 5 de octubre, pero en otro lugar: Brasil. Lo que pase aquí en el Perú, en regiones y alcaldías, no alterará en nada nuestra coyuntura pues seguiremos en más de lo mismo.

Juan Sheput



miércoles, 10 de septiembre de 2014

A pocos días de la polarización

A pocos días de la polarización
Era de esperarse. La estadística no hace sino reflejar la realidad. La torpeza de poner en marcha un proyecto que, como el Corredor Azul, ni siquiera había sido adecuadamente comunicado le ha causado un tremendo daño a la candidatura de la alcaldesa Susana Villarán por las siguientes razones: quiebra una tendencia ascendente, sucede en el tramo final de la campaña y consolida la posición de sus adversarios en el sentido que es una pésima gestora.
Pero el daño es tremendo no sólo por las razones sino por las consecuencias que genera. El desorden que transmite la puesta en marcha del Corredor Azul ha inducido a la población de Lima a que mire las otras opciones. Y allí los beneficiados han sido dos fundamentalmente: Salvador Heresi y Enrique Cornejo. El primero, con mayor presencia mediática, ha pasado al segundo lugar según CPI y ha crecido en gran porcentaje según Datum. Ipsos Apoyo lo mantiene inalterable porque la encuesta se realizó antes de que ocurrieran los hechos señalados.
Luis Castañeda también ha descendido pero eso, estoy seguro, ya lo habría evaluado su equipo de campaña. Que se insista en el tema Comunicore no le hará mayor mella por las características repetitivas del tema y, en relación al título universitario, es un tema intrascendente para sus votantes, informales en su mayoría y pertenecientes a los sectores D y E en el cual hay, indiscutiblemente, otras prioridades.
A poco más de tres semanas del día de las elecciones podemos asegurar que las tendencias están en proceso de formación. Depende de los estrategas modificarlas o consolidarlas. En el caso de Castañeda le basta con no cometer errores. Sabe que declarar juega en su contra, así que no esperemos ni entrevistas ni debates sino hasta los últimos días de campaña. Salvador Heresi debe continuar con sus presencias televisivas (campo de información del  A-B que aún no le otorga su voto de manera importante) y visitando distritos, ello puede consolidar su tendencia ascendente. Susana Villarán enfrenta en el fuerte antivoto que tiene (cercano al 60%) un gran reto que tienen que afrontar su equipo de campaña antes que la polarización la aleje aún más del segundo lugar. Enrique Cornejo a pesar de su fortaleza técnica tiene que encontrar fórmulas que le permitan compensar el carisma que exigen las campañas. Fernán Altuve y los otros tienen que encontrar tácticas que impidan que la polarización de la campaña, que se viene de todas maneras, los lleve al rubro “otros”.
Una reflexión final respecto a los “trolls” que pululan en las redes sociales. Más allá de servir para justificar los sueldos de operadores informáticos que no saben otra cosa que insultar y descalificar, no tienen mayor importancia en esta campaña.

Juan Sheput

Artículo publicado en Diario Exitosa

martes, 9 de septiembre de 2014

Narcotráfico y partidos políticos

Terrorismo y narcotráfico
Con el narcotráfico viene sucediendo algo similar a lo que acontecía con el terrorismo: como aún no lo “sentimos cerca” prima la indiferencia sobre los acontecimientos.
Al iniciarse el terrorismo en el país, lo hizo con acciones llamativas e impactantes  pero que no representaban violencia física hacia los ciudadanos. Desde los perros colgados en el centro de Lima, hasta la quema de ánforas fueron junto con las pintas, los eventos que más llamaron la atención. La ausencia de violencia física en sus inicios causó que políticos duchos como el presidente Fernando Belaúnde llamara a los terroristas “abigeos”, llegando inclusive un general de brigada a decir que no era necesaria la intervención de las fuerzas armadas pues “equivaldría a matar un mosquito con una comba”. Pero el terrorismo avanzó y recién cuando llegó con su secuela de muerte y destrucción a Lima, causó nuestro interés y preocupación.
Algo similar sucede con el narcotráfico. Todavía se le ve como algo muy lejano. Su asociación con el lavado de activos y la proliferación de algunos negocios, que en otros países son signos que llaman la atención, aquí hasta se ve con naturalidad. Que en poco menos de dos meses cuatro partidos políticos hayan estado en el centro del escenario por indicios de cercanía al narcotráfico no es preocupante para la mayoría. Que un solitario Jaime Antezana hable de narcobancadas y, con nombre y apellido, indique que algunos congresistas han sido financiados por grupos de narcotraficantes ni siquiera ocupa un espacio importante en las noticias. Que los asesinatos o desapariciones de personas, sin solución y que cada vez son mayores en el interior del país, o que el sicariato sea una modalidad adoptada por los delincuentes locales,  no ha generado la apertura de una brigada especializada para su erradicación y control. Hay mucha indiferencia para el tema, tal y como se ha podido apreciar en los casos en que se ha involucrado a los partidos Gana Perú, Fuerza Perú, Solidaridad Nacional, el Apra y Perú Posible.
Sin embargo deberíamos preocuparnos. De las casas de cambio se pasa a las obras fantasmas y de estas al control de presupuestos públicos descentralizados y de allí al asalto del Estado a través de la política. En el medio están el  estallido de la violencia, las extorsiones y los asesinatos que se vuelven parte de lo cotidiano.
Más allá del aprecio que se puede tener por una persona en particular, los partidos deberían manejar un estándar mínimo en cuanto al narcotráfico: separar a sus militantes si se tienen indicios de cercanía con ellos. Lo contrario, ser comprensivos y permisivos, es una señal de debilidad que será aprovechada por los enemigos del Estado. Las consecuencias en nuestro país serían devastadoras pues, a diferencia de Colombia y México, aquí no tenemos ni partidos sólidos ni instituciones. No sé si aún estamos a tiempo. Lo que sí estoy seguro es que estamos en una peligrosa situación que no debemos subestimar.

Juan Sheput

Artículo publicado hoy en Diario Uno

lunes, 8 de septiembre de 2014

Encuesta CPI Septiembre Elecciones Municipales

Como era de esperarse, las recientes elecciones municipales recién han empezado a calentar. A poco menos de un mes del día de los comicios, la posición de los candidatos si bien es cierto no sufre mayores cambios si hay cierta alteración en los porcentajes que los acompañan.
Como era previsible Luis Castañeda Lossio ha caido cerca de 10 puntos. Los casos COMUNICORE y las dudas sobre su título universitario han pasado la partida. Por otro lado Susana Villarán, quien en otros sondeos había subido relativamente porque la fecha de las encuestas no estaba en medio de las protestas causadas por la implementación del Corredor Azul. Bueno, la última encuesta de CPI coincide con ese periodo y afecta a la alcaldesa candidata a la reelección. Por otro lado Salvador Heresi que tiene un crecimiento importante y que se coloca ligeramente por encima de Susana Villarán.
Aún no hay nada definitivo. Pero sí el escenario se torna más interesante. La encuesta completa de CPI la puede leer a continuación:

Encuesta CPI Municipal Septiembre 2014

jueves, 28 de agosto de 2014

Encuesta UNI Agosto 2014

Encuesta mensual preparada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UNI en la cual se detalla la popularidad del presidente Humala y de otros miembros del gobierno y, lo que más puede interesar, la intención de voto para la alcaldía de Lima en la cual Salvador Heresi y Susana Villarán se encuentran en un virtual empate técnico  (10 versus 14%) en tanto Luis Castañeda Lossio sufre una ligera caída. Es necesario precisar que en lo personal, considero a la encuesta de la UNI como muy profesional y técnica no sólo por la calidad de la data y los profesionales a cargo  sino también porque es una suerte de conciencia crítica de las encuestadoras locales.

La encuesta completa así como su Ficha técnica la pueden ver a continuación:


Conferencia Perú Rumbo al Bicentenario

En el programa Charla Dominical que se transmite en la Radio Cultural Filarmonía tuve el inmenso placer de brindar una conferencia sobre el Perú rumbo al Bicentenario de nuestra independencia que se conmemora en el 2021. En la misma intento llamar la atención sobre que, más allá de los discursos lo que está sobreviniendo en estos días es una lamentable indiferencia sobre el que debe ser un tema que, por el poco tiempo por delante, ya debería ser ptotagónico.
A continuación pueden leer la transcripción:

Conferencia: Peru rumbo al Bicentenario de la independencia