domingo, 30 de agosto de 2020

La "campaña de comunicación" en el gobierno de Vizcarra

El 12 de marzo publiqué, en Facebook un texto donde se resaltaba la importancia de hacer a la brevedad una campaña de comunicación para educar y sensibilizar a la ciudadanía para luchar contra el Covid-19. Adjunté un documento científico que hablaba del éxito de la campaña comunicacional que en su momento lideró el presidente García en el 2009, previniendo contagios, suspendiendo eventos masivos, invitando a lavarse las manos y a practicar la distancia social todo a propósito de la pandemia del H1N1. Esta campaña estuvo a cargo del entonces ministro de salud Oscar Ugarte y se hizo al inicio de la pandemia con gran éxito pues se limitó el número de contagios. Lo dice el documento científico adjunto y lo pueden leer a partir de la página 61. Esto obviamente no fue tomado en cuenta por el gobierno actual y, 60.000 muertos después pretenden hacer una campaña comunicacional a la ligera y que según el propio presidente Vizcarra, está dirigida contra los "irresponsables". Qué equivocado está el gobierno. Ahora se entiende por qué se maneja tan mal la lucha contra la pandemia con la crisis sanitaria, económica y social que la ineptitud gubernamental nos ha causado. Pueden ver el documento íntegro aquí:

Estado, prensa y sociedad en epidemia 2009 de influenza


viernes, 15 de mayo de 2020

Otra bomba de tiempo: Las víctimas colaterales de la Pandemia

Dedicados como estamos, por completo, a la lucha contra la pandemia del coronavirus, hemos descuidado una situación sanitaria permanente que tiene que ver con el tratamiento de los pacientes con enfermedades crónicas, es decir cardiopatías, hipertensión, diabetes, diálisis, cáncer entre otras. Como es de público conocimiento todos estos pacientes tienen en estos días serias dificultades para tratarse. Las indicaciones del gobierno impiden en estos momentos que los hospitales y clínicas deriven recursos a estos casos y ello está generando ya eventos lamentables, de personas que están falleciendo por que no tienen acceso a sus médicos, medicinas ni servicios clínicos y por tanto no se vienen tratando sus enfermedades o de lo contrario su salud deteriora rápidamente pues ya llevan más de dos meses sin recibir un consejo médico y eso les genera hasta un estrés innecesario que limita su capacidad inmunológica.
Esa va a ser la otra "pandemia". Resultará en una nueva curva que habrá que "aplanar". No puede ser que por dedicarnos, por urgencia, a una enfermedad que ha llegado con toda su cuota de incertidumbre, descuidemos como se viene haciendo el tratamiento a pacientes que requieren con urgencia también de un tratamiento a sus problemas crónicos. Si ponemos lupa a los casos nos preguntamos:¿Cuántos pacientes están descuidando su tratamiento de diabetes? ¿Cuántos no se hacen diálisis con la frecuencia que se necesita? ¿Cuántos pacientes oncológicos no reciben las indicaciones y tratamiento que requieren? ¿Cuántos hipertensos no tienen acceso a su medicación? Los casos son graves y la situación también.
Cuando estas personas fallecen no entran en las estadísticas pero incrementan el sufrimiento y desesperación de las familias. En los noticieros se ve a personas sencillas que reclaman por que sus familiares son rechazados en el hospital para el tratamiento de una diálisis o de una enfermedad cardiaca. Esta situación no puede seguir así. Se tiene que remediar pues de lo contrario se puede convertir en otra bomba de tiempo.
Con organización y planificación todo se puede. Por lo menos se puede empezar con un protocolo. Las autoridades de Salud deben entender la prontitud en el tratamiento de este tema. No solo son recursos. También es un tema de humanidad. Clínicas y Hospitales tienen sectores específicos y diferenciados que pueden empezar este tipo de servicio. Aún más la calidad de nuestros profesionales de la medicina y buena gerencia en clínicas y hospitales permitiría enfrentar este problema. Esperamos que las autoridades y el presidente de la República tomen cartas en el asunto. La situación ya es complicadísima. No esperemos que se torne más grave.

Comunicado de la UPCH: 

jueves, 14 de mayo de 2020

Doctores en Pesimismo


La izquierda perdió las elecciones del 2016. Sin embargo, a la luz de lo que venimos observando, es la que viene gobernando. Tienen congresistas en el parlamento que se reparten en varias bancadas, han copado con titulares a varios ministerios y predominan en sus actos y resoluciones en organismos como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía de la Nación, la ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones. Goza de apoyo mediático, de oenegés y también de activistas, muy bien remunerados, en las redes sociales. Para todos los efectos la izquierda es gobierno.
De cómo llegaron a gobernar nos ocuparemos en otro momento. Lo que importa ahora es señalar una situación que viene pasando desapercibida, la que indica que cuando la izquierda llega al poder así, de manera indirecta, lo hace destruyendo el tejido institucional del país, para así generar las condiciones para no marcharse. Ya hay señales de ello.
Hace unos años Enrique Krauze señalaba en la extraordinaria revista Letras Libres, la forma como se comportaba Hugo Chávez en Venezuela. El artículo se llamaba “El poder y el delirio” y en él indicaba que, para poder consolidarse en el poder, Hugo Chávez empezó por la confiscación de la palabra pública, es decir, por acallar en todos los medios de comunicación a los opositores y, por otra parte, instaurar un discurso de odio que polarizó el país. A los críticos los llamó “voceros del pesimismo”, algo muy similar a los “doctores en pesimismo” que acabamos de escuchar por aquí. De esa manera evitaba críticas a su manejo incompetente y corrupto del gobierno, mientras se consolidaba en el fervor popular al inaugurar una política de dádivas y prebendas que volvió dependiente del gobierno al pueblo venezolano.
La crisis desatada por la pandemia del coronavirus es el pretexto perfecto para profundizar en este deseo de querer perpetuarse en el poder. De hecho, ya está siendo utilizado por otros gobernantes autoritarios para pretextar su permanencia un mayor tiempo en el gobierno. El mes pasado, el Washington Post editorializaba que las democracias en el mundo se debilitarán si es que postergan elecciones y alertaba sobre aquellos gobiernos que, so pretexto de la pandemia, postergaban procesos electorales o manifestaban sus deseos de hacerlo. El Washington Post instaba a que se siguiera el ejemplo de Corea del Sur y se hiciera el mayor esfuerzo para no alterar los calendarios electorales.
En el Perú se juntan los deseos de algunos parlamentarios (no podemos asegurar que sean mayoría) con los del gobierno para justificar una postergación de elecciones el próximo año, así como las preguntas que inducen una respuesta favorable a la postergación que hacen algunos periodistas afines al gobierno. Si a estos hechos le agregamos la vocación histórica del populismo de izquierda de hacerse de los gobiernos por la “vía democrática” y luego destruir el orden constitucional perpetuándose, pues nuestra obligación como demócratas es estar alertas.
En ese sentido conviene recordar un par de viejos aforismos: primero, las democracias son mortales, y segundo, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Juan Sheput

Este artículo se ha publicado en El Montonero del 14 de mayo del 2020

miércoles, 13 de mayo de 2020

¿Por qué fracasa el martillazo?


En pocos días la cuarentena, instrumento clave con que se iba a aplicar un “martillazo” a la curva de infectados, ingresará en otra etapa. Pilar Mazetti, con el rigor y claridad científica que la caracteriza, acaba de señalar que el martillo no ha funcionado. No traslada la culpa a la población. Pilar jamás lo haría. Más bien, sin perder el tiempo, procede a analizar el escenario a fin de diseñar, con su equipo, un conjunto de acciones que nos lleve a minimizar los efectos del COVID19. Ella lidera un equipo de médicos que viene trabajando activamente en lograr ese propósito. Esperemos que lo logre.
Acotemos: esta es la lucha que se da en el aspecto técnico. En este campo hay curvas y estudios para todos los gustos. Los análisis son hechos con buena fe y, siendo distintos o complementarios entre sí, revelan una voluntad científica de querer colaborar. Esta competitividad técnica la vemos en todos aquellos lugares en donde el virus ataca sin piedad a la población. Y en todos ellos vemos que lo técnico no es suficiente. Países que vieron nacer a genios que iniciaron las primeras revoluciones industriales, crearon las bases de las primeras vacunas, llevaron al hombre a la Luna o generaron las condiciones para el Renacimiento y más tarde la formación de imperios, hoy están siendo sacudidos fuertemente por la pandemia. Sufren desconcertados ante los números de muertos y contagiados diariamente, mientras otros países han logrado superar con creces la ola mortal del coronavirus. Tiene que haber una razón para esto. El liderazgo es fundamental, pero no es lo único. Allí viene la fortaleza institucional, pero sobre todo la razón política.
Pensemos en Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Francia y España. En todos estos países hay al frente jefes de Estado que conviven con burocracias soberbias, partidos anquilosados o, gracias al populismo, han llevado a sus sistemas políticos a un nivel de polarización que se ha trasladado a la sociedad. La intolerancia, el debate limitado a las redes sociales, los insultos generalizados impiden cualquier tipo de consenso y llamado a la unidad. Inglaterra y España, tienen  jefes de gobierno consecuencia de dimisiones y por lo tanto tienen a una oposición ávida de saldar cuentas. Gobiernan estos países políticos ávidos de cámaras, sin perfil bajo, pendientes de su popularidad y que abundan en comunicaciones, tanto, que hasta se contradicen ellos mismos. Son rehenes del cortoplacismo y de la reacción antes que la previsión.
Pero hay otro grupo. Países exitosos en el enfrentamiento con el virus. Allí están Alemania, Japón, Corea del Sur, Dinamarca, Nueva Zelanda o Taiwán en donde sus jefes de Estado son políticos con experiencia que apostaron por el realismo, el respeto a las instituciones, la búsqueda del consenso y el perfil bajo. Manejan un criterio estratégico y no táctico permitiendo que los resultados sean su mejor política comunicacional. Tienen a la sociedad de su parte, que hasta los premia electoralmente, como acaba de suceder en Corea del Sur donde no hubo necesidad de suspender las elecciones y gozan del apoyo de la oposición o de las facciones partidarias. En ese sentido recuerdo las palabras del ministro presidente de Baviera, Markus Söder, refiriéndose a la Canciller Angela Merkel, su acérrima adversaria: “Es la voz internacional de la razón”. Huelgan comentarios.
Y por aquí… ¿Cómo nos va acá por el Perú? ¿En qué grupo creen que estamos? La polarización de la sociedad y de la política, alimentada principalmente por sectores oficialistas o allegados, sigue incansable. No hay un liderazgo que promueva un espacio de concertación. Por eso no nos debe llamar la atención los resultados, en la lucha contra el coronavirus, que venimos obteniendo.
Juan Sheput

miércoles, 6 de mayo de 2020

La Prueba Rápida de la Incompetencia


Desde que se declararon el estado de emergencia y las políticas de confinamiento el gobierno ha gozado de una suerte de crítica limitada a aspectos técnicos pues, tanto la política como los especialistas, entendían la magnitud del reto que se tenía por delante. En la misma línea, funcionarios y allegados al gobierno señalaban que este no era momento para la crítica ni para la politización, pues el Perú “está primero”.
Contradictoriamente fue el propio presidente Vizcarra quien se distanció de este pedido recurriendo a una burda politización con el objeto de desviar la atención sobre hechos que atañen a su gobierno. En efecto apelar al ataque a gobiernos anteriores, usar lo contrafáctico como justificación, comparar indebidamente nuestra situación con países con realidades totalmente distintas, son parte de ese juego desesperado que busca cambiar los focos de atención de la ciudadanía sobre ineficiencias y hechos de corrupción.
En pocos días se ha pasado de ver compras corruptas en los ministerios de Salud y del Interior a la escandalosa muerte de nueve internos como consecuencia de un advertido motín en el cual los internos reclamaban al ministerio de justicia por su salud. Sin embargo el hecho que realmente conmocionó al gobierno fue la denuncia de IDL Reporteros en la que señala que la cifra real de muertos por COVID19 es muy superior en Lima y Callao a la que el gobierno, con aires triunfales, difunde. Esto es muy preocupante pues una estrategia diseñada sobre datos falsos está destinada al fracaso.
Hay motivos varios para creer en la denuncia de IDL. La mentira es una especie de prueba rápida de la incompetencia del gobierno de Martín Vizcarra. Recurre a ella con facilidad para desviar la atención. Recuerdo con indignación la forma como manipularon las cifras económicas el último día del 2019 para aparentar buenos resultados económicos. No me sorprendería que ahora lo intenten hacer con el número de muertos por la pandemia.
Lo he señalado en más de una oportunidad. Este gobierno perdió el tiempo durante los meses de enero y febrero. No hizo nada para evitar el ingreso del coronavirus y mucho menos hizo algo por mejorar nuestra infraestructura de salud. Todo su discurso era Lava Jato y reforma política. A pesar de las señales de alarma que venían del exterior no se dio instrucciones para evitar el ingreso del virus. Por eso y los antecedentes de desinformar, evitar el debate, descalificar a la oposición con ataques pagados en las redes sociales, no nos debería sorprender que la situación sea mucho peor que la que señala el presidente Vizcarra. A diferencias de otros jefes de Estado que han hecho del realismo un instrumento de lucha contra la pandemia, aquí el gobierno ha optado por el triunfalismo basado en la desinformación.
Juan Sheput


Nota: Este artículo fue publicado en El Montonero el 29 de abril del 2020

viernes, 24 de abril de 2020

Cumbre de Poderes Fácticos


Cual si fueran dos caras de una misma moneda, el día de ayer tuvimos la oportunidad de ver la presentación de la Canciller de Alemania Angela Merkel  ante su Parlamento y del presidente Vizcarra ante un grupo de periodistas. Ello nos permitió hacer un ejercicio comparativo, totalmente válido, en lo que se refiere a los estilos de gobierno que protagonizan en dos países distintos, en la lucha contra la pandemia del COVID19.
Es así que en tanto la señora Merkel señalaba que respetaba al máximo la libertad de prensa y que las críticas, de donde vinieren, eran bienvenidas, el presidente Vizcarra seleccionaba por su parte las preguntas que iba a contestar y, ante una inquisición sobre este estilo nada democrático, contestaba con displicencia “que pregunten mañana”. Desafortunada respuesta en un contexto en que los especialistas indican que el gobierno peruano viene desinformando respecto a las cifras que sobre el avance del COVID19 se presentan.

Por otro lado en tanto la Canciller de Alemania decía que no estaba de acuerdo con utilizar un lenguaje bélico para retratar esta lucha contra la pandemia (y vaya que Alemania sabe de guerras), el presidente del Perú insistía en utilizar un injustificado lenguaje bélico, que hasta la fecha no se ha interiorizado en la inmensa mayoría de peruanos. “Estamos en guerra” parece ser el mantra que repiten funcionarios y allegados al oficialismo.
Pero lo más resaltante entre estos contrastes es el que tiene que ver con el nivel de respeto a la Constitución y al tejido institucional. En tanto la Canciller de Alemania se presenta ante el Bundestag (el Parlamento Alemán) para rendir cuentas, señalar el estado de la Nación e iniciar la discusión de sus propuestas, en el Perú, el presidente Vizcarra anuncia que una vez más pedirá delegación de facultades al Congreso y peor aún, anuncia una rueda de conversaciones no con las bancadas parlamentarias ni con los partidos políticos, sino con un grupo de representantes de universidades, periodismo, “trabajadores” y empresarios para evaluar la propuesta que se ha preparado en el Consejo de Ministros. Es decir el presidente de la república ningunea al Congreso de la República y en su lugar convoca a una cumbre de poderes fácticos. En ese sentido cabe preguntarse respecto al papel del representante de los medios de comunicación. Siendo la esencia del periodismo fiscalizar al poder ¿Cómo va a hacerlo si es parte de la discusión? Realmente es insólito lo que viene pasando en el país respecto al periodismo.
Es una situación insólita. La democracia representativa es la base de nuestro contrato social expresado en la Constitución. Dejar de lado al Congreso, en aras de una supuesta eficiencia, es parte de una democracia directa que es la favorita de los autoritarismos o prospectos de dictadores. Lo más lamentable es que al momento de escribir este texto no se había pronunciado ningún miembro del actual Parlamento, es decir no se pronuncian sobre la delegación de facultades ni tampoco sobre la marginación de la anunciada ronda de conversación.
A manera de conclusión. Hay sobrada evidencia que los países más exitosos en la lucha contra la pandemia son aquellos que respetan su orden constitucional y su tejido institucional.

Juan Sheput

Este artículo ha sido publicado en El Reportero del 24 de abril del 2020

jueves, 16 de abril de 2020

¿Nos vamos el 2021? Ni de vainas



Con gran entusiasmo, parlamentarios de APP y Acción Popular han señalado que estarían dispuestos a postergar las elecciones generales del 2021 en aras de la seguridad sanitaria nacional. Argumentan, con llamativa simpleza, que los recursos (750 millones de soles) podrían derivarse a otras urgencias, más importantes, como si el respeto a la Constitución no lo fuera.
No tengo duda en que el interés radica en que algunos parlamentarios no quieren estar tan solo catorce meses en sus cargos. Es un interés menor que nos debe llevar a calibrar la madera democrática de estos congresistas. Hay una distancia sideral, por ejemplo, entre lo señalado por este pequeño grupo y lo que en su momento dijeron personajes de real valía como Valentín Paniagua o Fernando Belaúnde. Tal vez por ese temple político es que estos escribieron páginas en la historia, en vida,  mientras aquellos, los otros,  no pasan de anecdóticas biografías.
Pero la discusión electoral no se limita al ámbito parlamentario. No tengo la menor duda que, usando a la pandemia como el pretexto perfecto, van a surgir otras voces que pidan la postergación de las elecciones. En ese sentido la devaluada palabra del presidente Vizcarra (en relación a que no postulará el 2021) no ha generado ni un solo titular relevante. Pero lo que me lleva a pensar en que sí existe el interés del oficialismo en permanecer inconstitucionalmente en el poder más allá del 28 de julio del 2021 se puede identificar en el comportamiento de otros actores, tratando de formar opinión u ocultar información, que los lleve a cumplir con sus fines.
Si de formar opinión se trata, ya han salido algunos opinólogos oficialistas (invitados permanentes a los medios de comunicación sometidos) a señalar que ese puede ser uno de los caminos. No sorprendería que luego ese análisis encuentre una respuesta favorable en la ciudadanía, identificada oportunamente por alguna encuestadora palaciega. Dados esos dos elementos, el rebote periodístico estaría garantizado.
Pero lo realmente vergonzoso, es la forma como se pueden ocultar hechos trascendentes a nuestros compatriotas. Hace tres días, el 14 de abril del 2020, se ha desarrollado el proceso electoral legislativo en Corea del Sur, el cual ha sido sumamente exitoso. Ha concurrido la mayor cantidad de gente desde el año 1992, cerca del 70% de la población. El país que mejor viene combatiendo la pandemia ha sido capaz de seguir adelante con su cronograma electoral sin necesidad de postergarlo. Un éxito y una buena práctica a seguir y a imitar, pues es una forma democrática de decir derrotamos al virus y seguimos en nuestro cauce democrático.
Nos preguntamos, de aquí a un año ¿no podemos hacer aquí lo mismo? ¿Por qué se ha ocultado a todos el exitoso proceso electoral de Corea del Sur? Las elecciones en Corea del Sur han sido una suerte de plebiscito donde la gente ha agradecido al gobierno por su exitosa gestión. Aquí en Perú en un año la situación económica puede estar muy deteriorada y los resultados en salud desastrosos lo que podría significar un gran revés para el gobierno o sus candidatos. Es obvio que necesitan tiempo para revertir la situación.


No lo duden, en las alturas del poder, hay un grupito que parece quiere quedarse.

Juan Sheput

Aquí podra ver algunos links relacionados con las recientes elecciones en Corea del Sur.
Participación histórica en elecciones de Corea del Sur

Esta columna ha sido publicada en el periódico digital El Reporte que dirige Mijael Garrido Lecca. Agradezco mucho a Mijael la oportunidad de compartir con ustedes mi opiniòn.