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miércoles, 4 de marzo de 2015

Diálogo y la política "chicha"

40 y 20
En uno de los momentos más emblemáticos del diálogo uno de los líderes políticos señalaba que estaba de acuerdo con la bicameralidad y que su convencimiento  era tal que podían ser 60 senadores y 70 diputados o de lo contrario 80 diputados y 40 senadores y si no les gustaba 90 diputados y 30 senadores, lo importante es que no se supere los 130 representantes. El líder, ampliamente conocido por su hegemonía regional, manifestaba así el sustento a su propuesta en el marco de la reforma electoral. Otro de los líderes decía que bastaba con observar las damas asistentes al diálogo, en número de cuatro,  para ver la necesidad de la cuota de género. El líder político, también de trayectoria local municipal, no aportaba evidencias fácticas ni describía la compleja problemática de encontrar personas con ciertas capacidades y cualidades.
El tema de fondo era la reforma electoral y el comedor de Palacio de Gobierno el escenario de la discusión. Es lamentable pero no puedo entender cómo se puede avalar esta forma de discutir políticas públicas fundamentales para el desarrollo de nuestro país.
La política en el Perú no puede ser tan “chicha”, tan informal. Los mismos que decían hace unos años que el Perú no es un restaurant, criticando las mesas de diálogo, hoy están a favor de espectáculos como el de ayer. Han olvidado por completo el realismo político y los compromisos institucionales. Si todo fuera tan fácil pues que se cierre el Congreso y todo se haga dialogando. Se hubiera aprovechado para sacar adelante la Ley General del Trabajo, elegir quién es el Defensor del Pueblo y apoyar una reforma en seguridad. No se puede aceptar este tipo de reuniones que no tienen posibilidad alguna de desarrollarse de manera efectiva más allá de la buena voluntad de los asistentes. Lo de ayer no tendrá ningún efecto práctico salvo el de unos momentos fotográficos para el recuerdo de los asistentes.
Los mismos que escriben y pontifican sobre la institucionalidad y la necesidad de consolidarla, aplauden diálogos como el de ayer que sólo sirven para que el gobierno distraiga a la opinión pública. Muy distinto sería encuentros focalizados, como el que pretende hacer el ministro del Interior con algunos exministros, pues se ganaría del consejo que nace de la experiencia. Pero pretender sacar ventaja de diálogos con temas tan complejos como la reforma electoral es ilusorio. Para eso está el Congreso de la República y si el gobierno quiere impulsar realmente una modificación sustantiva del formato electoral pues que presente su proyecto de Ley y se agende en el Parlamento. Pero discutir si son 35 y 95 ó 20 y 110 ó 40 y 20 los representantes en el sistema bicameral es realmente una muestra de cómo se suele perder el tiempo en el país.
Juan Sheput


sábado, 28 de febrero de 2015

Ingeniería Política

Ingeniería Política
En pocas semanas el presidente Ollanta Humala, según mandato constitucional, hará la convocatoria a elecciones. En ese momento el proceso electoral se pondrá en marcha y las reglas de juego no podrán modificarse. Es decir, de no plantearse  el inicio del debate político correspondiente, estaremos inmersos en un nuevo calendario electoral con idéntico formato al vigente.
Charles Maurice de Talleyrand decía que cuando algo es urgente es porque ya era demasiado tarde. Si nos acogemos al realismo y somos conscientes de las limitaciones del momento podríamos decir que la frase del diplomático francés aplica a nuestras circunstancias. Sin embargo, vale la pena hacer el esfuerzo. El Perú no tiene posibilidades de ser un país desarrollado si no mejoramos la calidad de la política. Tenemos un marco legal y constitucional que no es el adecuado para el tiempo que vivimos. A pesar de ello, debemos construir una respuesta acorde a nuestra realidad aunque desafortunadamente a veces se crea que importando soluciones la mejora cae por añadidura. Un ejemplo de ello lo mencionó hace poco Jorge Nieto, cuando indicó que los planteamientos de mejora en nuestros proyectos de reforma electoral ya los tiene México que, como sabemos, sufre las consecuencias de una clase política sumamente cuestionada.
¿Ello nos debe inmovilizar? No. Durante años se ha puesto el esfuerzo en evitar cualquier tipo de reforma constitucional o legal. Y la negativa ha venido, mayoritariamente, de líderes de opinión ajenos a la política o de poderes fácticos que se sienten cómodos con un elenco parlamentario mediocre, inundado de sujetos cuestionados y por tanto altamente manipulable. Si existe en estos momentos una mala percepción de la política es porque la opinión pública habla por lo que ve, y lo que ve es consecuencia de elecciones amañadas internas, caudillismos irredimibles, invitados que son recomendados por lobistas, candidatos que buscan en la inmunidad parlamentaria al seguro que los libre de la cárcel y financiamiento privado de campañas. Hacer una reforma electoral que impida que esto siga ocurriendo es algo que minimizará el problema pero, debe quedar en claro, no lo acabará.
Estoy de acuerdo con el inicio de un debate político en el Congreso, sin embargo, no se debe apelar al hecho de la sensibilidad parlamentaria ante la presión pública. Esto es infantil. En el Congreso también hay políticos con trayectoria, que actúan con responsabilidad  y entienden que una agenda bien puede ser propuesta desde la sociedad.
El debate político nos permitirá separar la realidad del romanticismo, este último también dañino. Insistir en cuotas de género o para jóvenes no creo que sea sustantivo en estos momentos. No hay cifras ni hechos concretos que demuestren que las cuotas para sectores específicos mejoren la política. Distraería y nos alejaría de la línea mínima que proponen los organismos electorales.
Este debe ser el primer paso para una reforma política integral, diseñada con mecanismos propios de la ingeniería política, es decir, buscando la coherencia entre las partes que forman el sistema: Constitución, leyes y estatutos partidarios. Si seguimos con soluciones aisladas la fuerza de la realidad hará que retroceda cualquier esfuerzo de modificación del sistema,  pues será equivalente a aplicar más energía al caos.
Juan Sheput




miércoles, 25 de febrero de 2015

Comunicado del Club de Madrid sobre abusos en Venezuela

El Club de Madrid es una organización de gran nivel a la cual pertenecen una serie de expresidentes de países pertenecientes a diversos continentes. Ha hecho eco de los abusos en Venezuela y se ha manifestado cuestionando los recientes eventos que han costado la vida de ciudadanos y el encarcelamiento de diversos opositores. La Unión Europea y el Club de Madrid se pronuncian en tanto los presidentes de esta parte del continente permanecen vergonzosamente en silencio.

Aquí pueden leer el Comunicado del Club de Madrid 

¿Los derechos humanos tienen precio? A propósito de Venezuela y el silencio de América Latina

¿Los derechos humanos tienen precio?
La columna de opinión se desplaza, por lo general, en el mundo de la coyuntura. Tiene en la reflexión de lo local su insumo y alimento. Sin embargo a veces es necesario distanciarse un poco de lo cotidiano para ver con detalle asuntos grávidos. Y uno de ellos es el financiamiento de campaña, que atañe a los partidos políticos y, por extensión, a los gobiernos cuando uno de aquellos triunfa en la lid electoral.
En los últimos días estamos viendo el drama que acontece en Venezuela. La situación de abuso contra los opositores ha llegado a niveles que no nos pueden ser indiferentes. Asesinatos, secuestros, separación de familias, hostigamiento laboral,  cárcel en condiciones infrahumanas, son parte de un día a día venezolano que pronto superará lo descrito por Mario Vargas Llosa en  la mejor novela de este siglo, La Fiesta del Chivo.
Sin embargo el drama torna en doble porque hay silencio de los que deben hablar. Hay una complicidad en la mayoría de presidentes de América Latina que han optado por permanecer callados cuando juntos deberían dar un grito llamando la atención. La historia de nuestro continente está llena de abusos que se pensaron superados como para admitir su renacimiento. Y Venezuela es hoy el estandarte del desprecio por los derechos humanos, con el agregado vergonzante de la complicidad silente de los mandamases latinoamericanos.
¿Debemos aventurar el porqué de este silencio? Pues sí, las circunstancias lo exigen. Las últimas campañas en América del Sur fueron sazonadas por dinero proveniente de los altos precios del petróleo de los que gozaba Venezuela. Acusaciones diversas de financiamiento extranjero de campaña se dieron en todos los países aliados de Hugo Chávez. Desde Correa en Ecuador hasta Humala en Perú, pasando por los presidentes actuales de Argentina, Brasil y Bolivia, todos fueron acusados por la prensa de haber sido financiados con dinero venezolano. Y por esas cosas de la casualidad, son estos mandamases los que hoy callan ante los abusos que comete Nicolás Maduro contra su propio pueblo.
En ese sentido no debemos olvidar la forma como Nicolás Maduro, de manera atrevida, le pidió al presidente Humala que cambiara a nuestro Canciller Rafael Roncagliolo. Lo hizo porque este último pidió tolerancia y diálogo para con la oposición venezolana. De manera poco digna, en esa oportunidad, el presidente Humala se quedó callado.
¿11 millones de soles es el precio de los derechos humanos? No quiero ni pensarlo. Sería penoso que así fuera. Lo que sí creo es que nuestro país es heredero de una tradición de defensa de los derechos humanos que con su actitud el gobierno del presidente Humala no está honrando.

Juan Sheput

Columna publicada hoy en Exitosa Noticias


martes, 24 de febrero de 2015

Del uso electoral de los programas sociales

Del uso electoral de los programas sociales
Es importante mirarnos en el espejo venezolano por más de una razón. La principal es que existe un peligro evidente de que el próximo proceso electoral, en nuestro país, esté contaminado de afrentas, descalificaciones, audios manipulados y otros productos que tenga a bien sacar una administración que, en lugar de aceptar el fin de su mandato como uno de democrática competencia, está involucrada en temas como corrupción, reglajes, uso de los servicios de inteligencia y populismo desenfrenado que, por asuntos importantes como el espionaje, han logrado pasar a un segundo plano. Inclusive el temor por enfrentar nuevas acusaciones ha obligado al gobierno a emitir normatividad cuestionada y, desde mi punto de vista, inconstitucional, como la prohibición al acceso a información pública como los viajes al exterior de personajes vinculados al poder.
Pero hay un hecho más importante que ha sido tapado por el escándalo del reciente espionaje por parte de marinos peruanos para el vecino del sur. Se trata de la actitud del presidente Humala en relación al uso de los recursos del Estado en los programas sociales. Es una actitud cuestionable que exige de la vigilancia de los partidos democráticos. Analicemos por qué.
Hay una vieja fórmula usada por los tiranos latinoamericanos. Tiene que ver con la creación de dependencia en base a las dádivas que se da a las personas de menores recursos. La fórmula es simple. Se identifica un sector necesitado de algún programa social, luego se le brinda la ayuda, en algunos casos desmedida, lo cual genera dependencia y luego se le imparte temor ¿qué tipo de temor? Pues que le quiten los beneficios, lo cual hace que el dependiente fije su mirada en el benefactor. En los recientes procesos de re-reelección latinoamericanos ha sido común la ayuda, luego la dependencia y finalmente la amenaza en el sentido de que si se cambia de presidente le quitarán el programa social. Así se aseguran los votos, con esta mezcla de clientelismo y temor.
Hace menos de una semana el presidente Humala, en Huánuco ha aplicado esta fórmula. Ha dicho que como nunca antes, se está ayudando a los más pobres. Ha señalado que los programas sociales son prioritarios para su gobierno y que es la principal preocupación de él y su esposa y, siguiendo el manual al pie de la letra, a continuación ha acusado a los políticos tradicionales de estar “hablando ya de eliminar los programas sociales”, de eliminar Qali Warma y Pensión 65 si llegan al poder. Esta actitud, que contamina el tema electoral,  no obtuvo respuesta de la oposición: el espionaje, por su importancia, sirvió para dejar el tema, momentáneamente de lado.
Por otro lado con dicha actitud,  el presidente ha demostrado que el diálogo con las fuerzas políticas era tan sólo una maniobra para ganar tiempo. El cambio de ministros era indispensable no solo por los cuestionamientos sino por la reconocida mediocridad de los salientes. Pero el plan A sigue vigente, golpeado por determinadas circunstancias, pero vigente. Allí está.

Juan Sheput

Artículo publicado en la revista Velaverde del 23 de febrero del 2015


miércoles, 11 de febrero de 2015

Pecando de Ingenuidad, a propósito del cierre de la DINI

Pecando de ingenuidad
Imagine usted a los integrantes de la vilipendiada Dirección Nacional de Inteligencia DINI escuchando por los medios de comunicación a las autoridades de este gobierno señalando que la DINI será reestructurada, decretando su cierre, que se hará coordinando con el Parlamento. ¿Qué creen que harán en la DINI, en el supuesto que esté involucrada en alguna irregularidad? Pues habrá recibido el venturoso anuncio de proceder a destruir u ocultar cualquier prueba que la comprometa pues de lo contrario, la “Junta de Notables” podría complicarle su destino.
Lo que estamos viviendo ya parece una comedia sin fin. Lo que procede en situaciones como esta es, de manera discreta, intervenir la DINI, evaluar lo acontecido y hacer una recomendación puntual sobre su futuro. En vista que sus actividades están protegidas por Ley una reestructuración se puede hacer a partir de una intervención especial, auditora, con pleno respaldo político. Anunciar el cierre es entorpecer cualquier tipo de investigación. Pareciera que los visitantes a Palacio han olvidado que la crisis política tiene una de sus semillas en los reglajes a miembros de la oposición, que de ser parte de una estrategia de demolición electoral, parece no ha culminado.
En política la buena voluntad no debe ser confundida con ingenuidad. Ser ingenuo en política equivale a ser manipulable y ser manipulable conduce a la autodestrucción. Si esta es la oposición que tenemos más vale estar avisados.
Por otro lado el gobierno no parece entender que la crisis continúa por una sencilla razón: la falta de credibilidad. Ésta se acentúa desde el momento que permanecen en el gabinete por lo menos un sexteto de ministros cuestionados. La solución entonces es evidente. Lo que procede es efectuar cambios en el elenco ministerial pues de lo contrario la situación de crisis política se acentuará con el añadido que los elementos o herramientas de manejo de crisis se van a seguir devaluando como por ejemplo acaba de suceder con el “diálogo”.
Y sería bueno que la clase política no se preste a esta comedia. Ahora se pretende convocar a una nueva etapa del diálogo “para dentro de un mes”, es decir encima estamos con un diálogo en cómodas cuotas mensuales. No es así. La situación del país no está para mecidas a plazo sino para mejoras sustantivas con hechos concretos, algunos de los cuales son el cambio de ministros cuestionados y evitar el cierre de la DINI.


Juan Sheput

Artículo publicado hoy en Exitosa Noticias

Así serán las escuelas del futuro


Gracias a The Guardian Tech, hemos tenido acceso a un reportaje sobre cómo serán las escuelas del futuro. En él se nos dice acerca de la libertad con que se gozará para la experimentación y el manejo de los tiempos. Uno de los investigadores, el Dr. Shapiro, señala una frase que es de plena vigencia aún para locaciones como las de América Latina: "una escuela será tan buena como lo son sus maestros", dando en el clavo respecto a en qué debe consistir una reforma educativa.
Se pone énfasis en los aspectos lúdicos. Los juegos son entendidos por todos y siendo comunes van escalando en dificultad según los grados. En fin, los invito a leer el artículo completo aquí:

Inside the schools of the future