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lunes, 5 de octubre de 2015

La Fábrica de Fujimoristas

La fábrica de fujimoristas
Debe ser dramático para la izquierda peruana pretender competir, desde su 1% en la intención de voto,  con el 35% sólido del fujimorismo. Y a tal punto es dramático que sólo atinan a insultar, descalificar o revivir fantasmas del pasado cuando de atacar al fujimorismo se trata. Algunos analistas dicen que dicha indignación es un signo de desesperación ante la jugada táctica de Keiko Fujimori de abrazar algunos postulados del progresismo. Otros, de manera más cruda, indican que la izquierda necesita del antifujimorismo para poder sobrevivir. De una forma o la otra la izquierda no entiende que la mejor forma de confrontar es desde el terreno de la propuesta inteligente, que se contrapone, que se muestra como alternativa. O no saben plantearlas o no tienen realmente cuadros políticos que le permitan construir una opción activa, desafiante e inteligente.
Desde hace 15 años defiendo la hipótesis que en el Perú no ha habido una transición democrática. Me enorgullece, en ese sentido, compartir el mismo pensamiento de Don Valentín Paniagua, quien, como recordará también una persona muy cercana a él, mi querido amigo Alberto Velarde exsecretario general de Acción Popular, pensaba no sólo lo mismo sino que era un exceso llamar como gobierno de transición a lo que había sido simplemente una transferencia democrática. El Perú requiere de una efectiva transición, que acabe de una vez por todas con ese anclaje en el pasado que nos impide construir un país que mire hacia adelante.
El discurso en la Universidad de Harvard me generó una confusión inicial. Pensé que con ello Keiko Fujimori iba a perder su núcleo duro. Pero no ha sido así. Más bien ha abierto las puertas para el ingreso de adherentes hasta ahora ajenos con lo cual podría ampliar su base de votantes. Los amigos de la izquierda no entienden que eso es hacer política. Y que a la política no se le cuestiona con reminiscencias del pasado sino poniendo un partido político al frente, con propuestas y sobre todo con cuadros sólidos, no con improvisados que creen que se hace política con vino, aceitunas y queso o desde un café servido en un vaso de tecnopor  en algún lugar con acceso a internet.
Con su actitud penosamente poco política la izquierda peruana se ha convertido en una fábrica de fujimoristas. Una porción mayoritaria del país ya no mira hacia atrás, a un gobierno que puede haber cometido errores pero que tiene a su máximo líder en la cárcel. Esta porción del país diferencia lo sucedido hace quince años con la propuesta que hoy encarna Keiko Fujimori y le da el beneficio de la duda, de allí su 35%. No se debe escatimar el reconocer que  Keiko está actuando  con madurez y oficio político. Que el resto no sepa plantear un giro o una propuesta alterna no es culpa del fujimorismo.
Si quieren ingresar al terreno del debate hay que hacerlo con ideas alternativas o giros novedosos. Demostrando la debilidad de una propuesta o lo poco aplicable que es una idea. O simplemente desnudando la demagogia de algún proyecto. Con el carácter y temple necesario. Eso es política. Lo otro, la indignación insultativa por Facebook es infantil. Siguen haciendo lo mismo, no esperen por tanto diferentes resultados. Y eso es lamentable pues sigo creyendo también que nuestro país requiere, de manera urgente,  de una izquierda de nivel.


Juan Sheput

Artículo Publicado en la revista Velaverde (verlo aquí)