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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Corrupción, gran ausente


Corrupción, gran ausente
Desde el año 2001 hasta la última elección, el tema principal de campaña de los candidatos presidenciales era el de la lucha contra la corrupción. Alejandro Toledo lo tuvo como mantra en cada encuentro que realizaba con la población; luego Ollanta Humala lo hizo propio en las campañas del 2006 y del 2011, y eran en cierta medida, un acierto pues permitía una sintonía con las exigencias de la Nación. Con menor énfasis, otros candidatos hacían lo propio. Allí tenemos el recuerdo del finado presidente Valentín Paniagua o del mismo Pedro Pablo Kuzcynski y el mismo Alejandro Toledo en la campaña del 2011. En estos días el discurso anticorrupción es prohibido en el lenguaje de los candidatos presidenciales. Sea por amiguismo con el gobierno, por los escándalos en que están inmersos ellos mismos o por investigaciones en curso, este tema no es tratado con profundidad ni mucho menos es un eje de campaña.
Eso es dramático. En un contexto en que el presidente Humala y su esposa, inquilinos precarios de Palacio de Gobierno, están ahogados en indicios de gran corrupción, no existe agrupación política que cuestione con seriedad este tema y prometa una fumigación del Ministerio Público y del Poder Judicial, así como una investigación a fondo. Los candidatos prefieren hablar del Fenómeno El Niño, o de la seguridad o de la economía, que siendo importantes son afectados por la marcha corrupta de la gestión del país. Las famosas cuerdas separadas, esas que separaban economía de política, hoy se intersectan, generando problemas de gestión y, peor aún, de deterioro de la institucionalidad. El daño que está haciendo el presidente Humala, no tiene precedente en este siglo y es de los peores de toda nuestra historia.
Por eso mismo es penoso que uno de los síntomas del deterioro moral que padecemos sea que ni uno de los candidatos tenga como eje la lucha contra la corrupción. Ni siquiera la izquierda, a quien las empresas constructoras brasileñas y las menciones a sus mecenas en las libretas de Nadine Heredia, también la ha convertido en vulnerable, tanto así que prefieren el silencio.


Juan Sheput

Este artículo se publicó hoy en el diario Exitosa Noticias