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martes, 13 de enero de 2015

Incapacidad Moral

Incapacidad Moral
El ministro Urresti públicamente a través de las redes sociales ha ofendido a un conjunto de señoras utilizando aspectos íntimos de sus vidas para tratar de descalificarlas. Ya antes, una alta funcionaria del parlamento, aprovechando su efímero poder utilizó a terceros para también de manera enfermiza difundir escenas de la vida privada de una asesora. No es un estilo aislado entonces. Los funcionarios oficialistas, al igual que durante los tiempos de Vladimiro Montesinos, ante los graves problemas de corrupción que los preocupan y ante la evidente mediocridad del gobierno han optado por intentar destruir honras ajenas. Su falta de capacidad, ideas y sobre todo su temor a que se sepa de donde proviene el hedor putrefacto que afecta la marcha del país, hace que tengan que recurrir a repugnantes actos para poder distraer la atención.
Es paradójico que el gobierno de aquel que dice haberse “alzado en armas” contra Montesinos para  rescatar la democracia hoy utilice, como ningún gobierno desde el año 2000,  los usos y costumbres montesinistas para tratar de descalificar a sus oponentes. Por otro lado, a pesar de los hechos evidentes de falta de ética y respeto a los derechos básicos de las personas en que incurren sus  ministros, ni el presidente de la República Ollanta Humala ni su presidenta del consejo de ministros Ana Jara, han hecho nada de fondo por corregir la situación. Los agravios son hechos recurrentes. No es exagerado entonces pensar en una de las situaciones que lleva a la vacancia presidencial: su permanente incapacidad moral para gobernar.
El presidente de la República tiene que sacar del gabinete a todo ministro que esté haciendo un uso indebido de su cargo. Son más de uno que o insultando o haciendo populismo desenfrenado han confundido su rol de servidores públicos con el rol de servirse a sí mismos. Ello se tiene que zanjar.
Y hay que estar atentos. El libreto lo conocimos en los 90. Al SIN se le llamaba la Fábrica. De allí que no sorprenda que a las descalificaciones y agravios de hoy  sobrevengan  las calumnias y montajes de mañana. Que no nos tome desprevenidos.

Juan Sheput