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jueves, 28 de agosto de 2014

Voto de Confianza de Ana jara: Cuando la confianza no es legitimidad

Cuando la confianza no es legitimidad
Todo parece indicar que el gobierno del presidente Ollanta Humala ha conseguido los votos para que de esa manera hoy pueda conseguir la llamada investidura de su gabinete en el Congreso de la república. Habría bastado con unas cuantas llamadas a algunos congresistas para así lograr la mayoría simple que exige la Constitución. Sin embargo allí no acaba el problema. El manejo de la crisis ha sacado a la luz una serie de debilidades de este gobierno.
En primer lugar la falta de coordinación entre la bancada y el poder Ejecutivo. Mientras congresistas representativos como Josué Gutiérrez anunciaban en los medios que los ministros habían puesto su cargo a disposición, fuentes del mismo gobierno llamaban a los medios para desmentir al parlamentario. Nadie se va, sería el mensaje, al menos hasta lograr el voto de confianza.
En segundo lugar, incoherencia. El mismo ministro Mayorga se encarga de indicar que él no ha renunciado y que por tanto se quedará en el gabinete. Olvida convenientemente que es Ana Jara la que, según la Constitución, propone al presidente sobre la conformación del gabinete. En un mundo, llamémoslo institucionalizado, sería la señora Ana Jara quien haría anuncios de esta índole y no cada ministro según su libre albedrío.
En tercer lugar incapacidad para medir las consecuencias de sus actos, propio de personas inmaduras o irreflexivas. Los congresistas oficialistas desafían a la oposición para que censuren a los ministros que se queden en sus cargos. Ignoran que eso paralizaría a los ministerios y prolongaría la crisis y si la censura es para la cartera de  energía y minas afectaría las inversiones.
En cuarto lugar desesperación. Que la esposa del presidente anuncie que su bancada apoyará la suspensión del aporte de los independientes es un buen gesto. Pero un buen gesto que demuestra ansiedad, pues con el mismo le quita piso al más entusiasta defensor de esta medida: el ministro Castilla. No hay nada que hacer, estamos en tiempos electorales.
En quinto lugar ceguera. Un gabinete en el que, a pesar de la vocación mediática de algunos de sus ministros “políticos”,  no convencen a nadie, por una sencilla razón, no tienen peso político. Sus acciones son entendidas por la población como sobreactuadas, por tanto no generan el efecto deseado. El gobierno debería tomar  nota de esto.
 La presidenta del consejo de ministros debería analizar esta situación  y no cometer el error de sus antecesores de dejar para un par de meses después el cambio de ministros. Un gabinete que no ha sido conformado por ella misma,  obtendrá la legalidad del voto de confianza pero no la legitimidad de la confianza de la población. Se requiere de cambios urgentes, a la brevedad.


Juan Sheput 

Artículo publicado en Diario Uno