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viernes, 3 de enero de 2014

Juan Incháustegui: La educación superior necesita de una regulación

El Ing. Juan Incháustegui ha concedido una entrevista que califico como muy importante a La República. Como podrán imaginar se refiere al debate suscitado por el proyecto de nueva ley universitaria que próximamente podría ser debatida en el Congreso.
La posición y declaraciones del Ing. Incháustegui son dignas de ser comentadas no sólo porque él desde hace buen tiempo está muy ligado al sector educación en el ámbito privado ( el prestigioso TECSUP está ligado a su dirección) sino que en la actualidad encabeza el consejo de una institución que promete mucho en el ámbito de la ingeniería. Me refiero a la Universidad de Ingeniería y Tecnología ligada a un prestigioso grupo minero.
En la entrevista el Ing. Incháustegui reconoce la necesidad de que exista una regulación. En ello coincidimos. En muchos países la misma existe y ha contribuido a la excelencia académica. Es cierto que muchos jóvenes son estafados en las universidades negocio por la pésima formación que brindan. Como leía en una oportunidad en Gestión, hay universidades que tienen sucursales en casi todo el país, tienen 34,000 postulantes al año e ingresan los 34,000. No hay forma de conseguir la excelencia de esa manera.
Otro punto destacado de la entrevista al Ing. Incháustegui en este tema del proyecto de Ley Universitaria es cuando se refiere a la necesidad de un amplio debate, para evitar suspicacias. En ello también coincidimos, no me parece en ese sentido oportuno que el congresista Daniel Mora insista en un debate en el pleno que podría ser la próxima semana.
Pueden leer la entrevista al Ing. Juan Incháustegui a continuación:


Vicepresidente del Consejo Directivo de la Universidad de Ingeniería y Tecnología.
Isabel Carreño G.
El vicepresidente del Consejo Directivo de la Universidad de Ingeniería y Tecnología, Juan Incháustegui, considera que la nueva Ley Universitaria –que será vista en el Pleno del Congreso– debe desarrollar un mayor debate antes de ser aprobada para lograr consenso y evitar el rechazo actual de los entes involucrados. No obstante, considera necesario que exista supervisión para evaluar la calidad educativa.
La Ley Universitaria ¿tendrá apoyo para su aprobación?

Se ha perdido el enfoque y quizás el debate en la comisión debió ser más amplio. No debería haber comenzado con la Ley Universitaria sino con la educación superior porque abarca todo; en ese ámbito existe la educación tecnológica y la universitaria.
La primera se ha maltratado mucho con una reglamentación en exceso y eso corresponde al Ministerio de Educación, mientras que la universitaria ha caído en una oferta exagerada con poca calidad. Todo esto debe ser redefinido.
¿Qué se debe cambiar?
Primero, se debe tener una ley marco de la educación superior. Al inicio del debate se habló de una ley marco en torno a la norma universitaria, se recopilaron propuestas de diferentes frentes, pero luego de esa convocatoria lo dejaron ahí. No como un referente para la aplicación sino como una opinión. Por eso, se debe desarrollar una ley pero con un debate más amplio.
Uno de los escollos es la creación de la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria para que, entre otras cosas, supervise la calidad en las universidades....
Debe crearse, pero con un título distinto que no parezca tan controlista y fiscalista como es una superintendencia. La educación superior necesita una regulación.
¿A qué nivel?
Tiene que ser de una manera que no sea restrictiva de la empresa privada, de la libertad y de la proyección que tienen que tener, precisamente, los programas universitarios. Porque si uno las límita, las restringe, se produce un error. Pero es absolutamente cierto que existe una falta de calidad en el sistema educativo universitario y hay que enfrentarlo. Según el proyecto, al  2010, hay 732 mil alumnos,  pero 482 mil provienen de centros privados y 309 mil de universidades públicas. No se puede ignorar que ese grupo necesita atención.
El auge de las universidades privadas también responde a una creencia de baja calidad en  las universidades públicas...
No solo se trata de decir, con un enorme sesgo antiprivatista '¡Que desaparezcan las universidades privadas! y satanizar su inversión. Se olvida, por ejemplo, que el propio Congreso autorizó la creación de universidades públicas en varios lugares del país que se han dado sin ninguna estructura y evaluación económica, lo que es un engaño para la población. Elevar la calidad y establecer pautas y fiscalización se debe hacer tanto en las universidades públicas como en las privadas.
Los que se oponen a esta ley acusan al Estado de querer controlar la educación...
Tal vez el nombre de superintendencia tiene una connotación indebida porque tiene una especie de control administrativo y financiero que no corresponde. Podría denominársele como un consejo universitario o un equivalente. Lo  que es evidente es que se necesita que el Estado ejerza una función de suspervisión, control y regulación porque lo que dijo el presidente Ollanta Humala al calificar a algunas universidades como "de medio pelo", no es falso.
¿Qué puntos deberían tener mayor debate?
Establecer principios generales de toda la educación superior y después desarrollar las normas que le corresponden a la tecnológica y a la universitaria con un ente que se encargue de la supervisión que vea por la calidad.
También propone que las acreditaciones sean obligatorias.
Que sólo las universidades debidamente acreditadas sean las únicas que puedan emitir títulos en nombre de la nación me parece completamente pertinente. No es posible que algunas universidades en diferentes partes del país puedan emitir títulos en nombre de la nación sin ningún tipo de respaldo académico, técnico y  científico. Es una burla. Rechazar esto es en nombre de la libertad empresarial es también un error. Este es un proceso que no se debe agotar. La comisión de Educación hizo un buen trabajo, pero hacia el final faltó mayor discusión.