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miércoles, 18 de diciembre de 2013

De cal y arena

De cal y arena
Dos eventos han transcurrido en los últimos días que no pueden pasar desapercibidos pues, por su trascendencia,  tienen que ver con la institucionalidad y la marcha del país. Uno de ellos está referido al Poder Judicial y el otro a Educación y en ambos ha tenido participación protagónica el mismo presidente de la República, Ollanta Humala.
El primer caso trata de un golpe directo a la institucionalidad, esa que tanto pregona el gobierno que quiere respetar. En medio de un proceso de negociación con miembros del Poder Judicial sobre la aplicación de su Ley Orgánica en cuanto a los aumentos que le correspondían a los jueces y luego que el Tribunal Constitucional se había pronunciado a favor de esta medida, el gobierno, en complicidad con una mayoría de congresistas cambió rápidamente las reglas de juego al promulgar una Ley que fue discutida en un par de horas, luego del fallo del TC y en medio del proceso de conversaciones con los magistrados. El fallo del TC habla del artículo 186 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y del numeral 5 y la novísima Ley, aprobada y promulgada en dos horas,  cambia el contenido de dichos puntos. Ambas salen publicadas el mismo día, es decir se burlaron del proceso de negociación con los jueces, argumentando salvaguardar la solidez económica del país. Lo dice el Ministerio de Economía y Finanzas, el mismo que ineficientemente gasta millonadas en proyectos en sus OPD que no sirven para nada salvo para que algunos, que gozan de la vista gorda del Ministro Castilla y de la Contraloría, se llenen los bolsillos. Con  esto lo único que ha logrado el presidente Humala es dilatar el conflicto, estirarlo a más no poder. El dramatismo económico no es excusa para destruir lo poco que queda de confianza en el gobierno.
El segundo punto tiene que ver con la Educación Superior.  Más allá de las formas, directas y que van en contra de un debate sesudo, hace muy bien el presidente Humala en tomar partido en este debate que se tiene que dar en torno a la nueva Ley Universitaria. Los lobbies son muy poderosos, en cuanto a dinero, avisaje y contactos. Tienen políticos trabajando con generosos sueldos en estas universidades que quieren seguir con su sistema de privilegios que ha convertido al sistema universitario peruano en uno de los  peores del mundo. “Algunas universidades son caja chica de partidos” ha dicho el presidente Humala en acertada frase que encierra un mundillo de corruptelas en contra del sentido único de una universidad: educar.  El debate se va a extender  y no se puede caer en el juego de aquellos que con la mascarada de la “autonomía” lo único que pretenden es seguir lucrando con una necesidad de la sociedad.
Juan Sheput

Este artículo ha sido publicado hoy en Diario 16