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miércoles, 30 de mayo de 2012

Entre la gente traicionada y la sangre derramada


Entre la gente traicionada y la sangre derramada
“¿Por qué nos matas presidente, por qué nos mandas matar?”  Era la pregunta de una pobladora de Espinar que, angustiada, lloraba ante la brutal represión policial.
“Tú nos prometiste que nos ibas a proteger de las mineras ¿Por qué nos mandas matar?”  Volvía a interrogarse la humilde campesina que sentía en carne propia la indiferencia y desconocimiento de la realidad por parte de gobernantes y  televidentes en la capital.
“Hasta la vida de los animales vale más” era la frase contundente con que culminaba su intervención la misma pobladora y que  bien podría haber sido parte de un diálogo en “Redoble por Rancas” o “El Mundo es ancho y ajeno”. Era demasiado para  mantenerse indiferente ante lo visto en el excelente reportaje que Canal N  transmitió ayer durante el programa On Line que conduce Christian Hudtwalcker.
A toda acción corresponde una reacción. Un político maduro es capaz de actuar calculando por anticipado la consecuencia de sus acciones. Ollanta Humala no lo hizo. Prometió defender a las comunidades indígenas de los abusos de algunas empresas mineras, recibió los votos por dicha promesa y luego les dio, olímpicamente, la espalda. Antes de juzgar con  ojos limeños  ¿Cómo creen que se sienten todos aquellos que han sido engañados?
En lugar de emprender una ofensiva política que le permita hacer entender a los marginados de siempre del porqué de su abandono, el presidente Humala ha optado por seguir la lógica militarista que le aconsejan su asesor el Coronel Villafuerte y el Comandante Valdés, ex instructor del presidente Humala y su actual Premier.  Con esa lógica se va rumbo al despeñadero y a la ilegitimidad pues es sinónimo de confrontación y decepción.
Nuevamente por abusar del lenguaje de las armas, sangre peruana es derramada. Esa sangre siempre es de los más indefensos. Es la del  suboficial  de la Policía que es abandonado, del oficial del Ejército que protege su pecho con chalecos de cartón o de los comuneros indignados y engañados.  En Espinar hay  4 muertos y decenas de heridos.  Una vez más queremos entender con la lógica limeña la triste realidad de nuestros hermanos de la sierra y selva. Se les exige que entiendan el estado de emergencia a quiénes viven, por su abandono, en permanente estado de supervivencia y que votaron por un cambio para dejar atrás la triste realidad que los envuelve.  A las muertes de hoy le seguirán las detenciones arbitrarias, ya verán.
Es cierto que los problemas no han nacido hace 10 meses. Pero también es cierto que la situación ha empeorado entre otras cosas por el incumplimiento de los compromisos de campaña del presidente Humala. Si existe violencia e indignación es por ello. Y si a eso le agregamos el desorden con que el gobierno hace frente a este clima de conflicto habría que recordarle al presidente que la falta de capacidad política en su gobierno tiene cargo, nombre y apellido: el Premier Oscar Valdés.
Juan Sheput

Artículo publicado hoy en Diario 16