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domingo, 1 de agosto de 2010

Puno e Ica hermanados en el frío y la indiferencia gubernamental



El presidente García está convencido que el desarrollo se construye con palabras. Ignora que el viento de la realidad arremete en cualquier momento y arroja a estas por los aires. Es lo que sucede cuando menciona que el Perú avanza y que en el año 2021 seremos del primer Mundo. Ignora también que su criterio no sólo es economicista sino reduccionista y que su voluntarismo a lo mucho ha servido para conducir al país en piloto automático.

Ica y Puno están hermanados en la desgracia, en la indiferencia e incompetencia gubernamental y sufren las consecuencias de la corrupción. Los muertos de neumonía que se repiten año tras año en Puno no han servido para que, desde el gobierno, desde el Ministerio de Salud, se planteen políticas previsoras, que eviten la muerte de tanto inocente que ni siquiera llegó jamás a pisar una posta o un hospital. En lugar de gastar recursos en obras publicitarias en lugares inadecuados, como el Instituto del Niño en San Borja, lejos de aquellos que necesitan de urgente atención, el gobierno, anticipadamente, ha debido destinar recursos a las zonas en que, literalmente, los infantes se mueren de frío. A los niños con frío de Puno se les utiliza recurrentemente para dar la apariencia de preocupación social. Se les utiliza en Miraflores, en donde las carpas reciben las donaciones de ropa durante meses, acumulándose ante la vista de los peatones mientras en la puna tiritan nuestros inocentes compatriotas. Se les utiliza en Palacio de Gobierno, donde se organizan descuentos a planillas estatales cuyos fondos nadie supervisa y nadie sabe a donde irán a parar.





Igual sucede en Ica. En nombre de la desgracia de nuestros hermanos en Pisco el gobierno rebajó los aranceles al cemento mexicano. Gran negocio para los norteños y para algún sujeto que desde el gobierno o fuera de él aprovechó al máximo su posición y contactos. Sin embargo en Pisco no hay asfalto, el desmonte sigue en las calles, hay roedores por doquier, la gente sufre la ola de frío, está, literalmente, en estado de abandono. ¿Se imaginan lo que pasaría si una pulga con la peste bubónica que asola Trujillo llega a Ica? El efecto sería devastador. Sin embargo para el gobierno de la incompetencia y la corrupción...el Perú avanza.

Tres años después del terremoto, del reparto de vales de 5,000 soles a privilegiados compañeros, de alimentos sobrevalorados o muros de la vergüenza que intentan esconder de la vista de los viajeros los desmontes y abandono, Pisco sigue conviviendo con la desgracia. Sin embargo el presidente García dice que ha gastado 65,000 millones de soles en infraestructura. Con esta declaración reconoce el presidente que no tiene prioridades y que gastan por gastar. Que igual le da hacer un malecón en la Costa Verde que una pista o una posta en Pisco. Esa es la cruda realidad que millones de soles en publicidad estatal pretenden ocultar.