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lunes, 1 de junio de 2009

Economía de Perú en crisis: Deflación y Recesión en Mayo 2009

Continúan las cifras que despiertan dudas en el INEI. Mientras los analistas, según Reuters, anunciaban una inflación de 0,35% para Mayo el INEI indica que esta fue negativa, es decir hubo una deflación del 0,04%, lo cual es una pésima señal para la economía ya que la mezcla de indicadores recesivos con un crecimiento negativo de los precios es una suerte de colapso para cualquier economía en el planeta.
Ya el año pasado, en Octubre del 2008, el Fondo Monetario Internacional anunciaba que la deflación sería el anuncio de que los países latinoamericanos ingresaban de lleno en la vorágine de la crisis económica. "La deflación será el siguiente periodo que vivirán las economías emergentes y que causará mayores estragos sobre los países de América Latina, provocando un mayor castigo sobre el crecimiento económico" decía el FMI
Leamos la siguiente nota aparecida en El Financiero el 27 de Octubre del 2008:
Deflación y recesión, binomio desastroso para las economías de América Latina, previene el FMI (El Financiero 27/10/08)
Elvia Gutiérrez
Lunes, 27 de octubre de 2008
Señala el organismo multilateral que los precios pasarán de una tasa de 8.5% al cierre de 2008, a 6.6% el próximo año.
La deflación será el siguiente periodo que vivirán las economías emergentes y que causará mayores estragos sobre los países de América Latina, provocando un mayor castigo sobre el crecimiento económico.
Con ello se anticipa que la deflación será la muestra clara que desde el inicio de 2009, el mundo entrará en una etapa recesiva de grandes magnitudes, particularmente para las naciones de menor desarrollo.
En este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que la inflación alcanzará una tasa promedio de 8.5 por ciento anual para el cierre de 2008 en Latinoamérica y con ello reportará una de las tasas más elevadas desde 2005.
Sin embargo, el escenario delineado por el organismo multilateral perfila que para 2009, la inflación en América Latina subirá 6.6 por ciento anual, con lo que se marca ya el inicio de la deflación.
Este fenómeno generalmente se presenta con impactos diversos sobre las economías y, por ende, no viene sola. Es decir, que al presentarse una baja en el crecimiento de los precios, se tiene un comportamiento implícito de menor avance en la demanda y, en consecuencia, trae consigo la presencia de la recesión.
Para el FMI, al ceder el aumento de los precios en un margen de casi dos puntos porcentuales traerá consigo un castigo sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 1.4 puntos porcentuales.
Se prevé que el PIB regional pase de un aumento de 4.6 por ciento real anual al cierre de 2008, a una tasa de 3.2 por ciento para el próximo año. Por ende, sí habrá un proceso deflacionario, pero al mismo tiempo un menor avance productivo.
La deflación o inflación a la baja es probable que se mantenga a lo largo de los primeros seis meses del próximo año, y aunque puede parecer un aspecto positivo, es conveniente destacar sus efectos adversos, sobre todo para las economías de menor desarrollo.
Con deflación, los salarios bajan en términos reales, los precios también, aunque en teoría los ahorros tienden a incrementarse. Por ello, quien posee liquidez y dinero es más rico que antes, pues puede comprar más cosas.
En cambio, quien está endeudado, aunque los intereses bancarios sean bajos, la cantidad que adeuda en términos reales es mayor.
A quién le conviene la deflación
Todos los gobiernos intentan evitar la deflación, fenómeno que se ha producido durante este último siglo sólo en el periodo del crack de 1929 en Estados Unidos y en los años 90 en Japón.
Siempre en periodos de crisis económicas fuertes.
La deflación también tiene connotaciones negativas, en términos generales, debido a que el hecho de que las cosas cada vez valgan menos, hace que el consumo se retraiga esperando precios cada vez más bajos.
Para las economías del Continente Americano el proceso de deflación será de esta manera: para Norteamérica (Estados Unidos, Canadá y México), los precios pasarán de un avance de 4.0 a 2.0 por ciento anual entre 2008 y 2009, respectivamente.
Cabe señalar que en el caso de México, el FMI señala que de un incremento en el Indice Nacional de Precios al Consumidor de 5.7 por ciento para el presente año, se pasará a un avance de 3.3 por ciento para 2009.
Esta tendencia provocará que el PIB de este bloque pase de una tasa de 1.5 por ciento real anual, a una variación insignificante de 0.3 por ciento en el periodo señalado.
Para evitar efectos nocivos de la deflación, los gobiernos tienen dos herramientas que por lo general las utilizan de manera conjunta: inyectan liquidez al sistema, como lo ha hecho Estados Unidos a lo largo de 2008, para que haya más dinero para gastar y consumir.
O bien invierten en obra pública, es decir, se eleva el gasto público. En ambos casos se busca reactivar el consumo, esto es, acelerar el dinamismo de la economía.
En periodos de baja actividad económica mundial, y ante el riesgo de deflación, hay serios riesgos de periodos bélicos, herramienta utilizada en la antigüedad para impulsar el gasto.
Aquí cobra relevancia la disyuntiva: ¿qué es mejor para una economía; pasar por un periodo inflacionario o, bien, entrar a uno donde se da el efecto contrario; es decir, la deflación? Pues conviene destacar que ninguno de los casos es conveniente para las economías.
Con deflación no se pueden hacer negocios ni sacar beneficios en las ventas y con la inflación los intereses para realizar inversiones son cada vez más altos.