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sábado, 26 de julio de 2008

Javier Velásquez Quesquén presidente del Congreso

Tal como se anticipaba, el APRA retuvo la presidencia del Congreso. Tuvo para ello, nuevamente, la participación activa de un aliado, un tránsfuga y de un partido que es rehén del oficialismo: Solidaridad Nacional.

Javier Velásquez es un operador eficiente del aprismo. Demás está decir que, en términos políticos, no es ningún improvisado. Sus trece años de parlamentario así lo confirman. Manejará la mesa a su antojo, pues ni Fabiola Morales ni Alejandro Aguinaga ni el tránsfuga que los acompaña tiene la experiencia política del actual presidente. El problema no es Javier. El tema es otro, los que lo acompañan.

Es paradójico pero es una realidad contundente. La incapacidad de Ollanta Humala para elegir bien a sus representantes al Congreso, lo ha convertido en el verdadero puntal del oficialismo. En lugar de aportar calidad y mística al debate político, aportó un conjunto de individuos sin escrúpulos que priorizan su interés personal. En esta galería de personajes que avergüenzan a la política tienen especial protagonismo Carlos Torres Caro, Aldo Estrada y Alvaro Gutiérrez. Dos de ellos del sur del país, el mismo sur que le otorga a García un dígito de popularidad le da los votos necesarios para retener la mesa directiva. La presencia de Alejandro Aguinaga, garantiza que Alberto Fujimori Fujimori esté enterado de lo que se discutirá en el Congreso al ser él la persona que pactó con Alan García vía Luis Alva Castro quien solícito llegó a la sede de la DIROES en horas de la medianoche. No es primera vez que se vincula a Alva Castro con visitas clandestinas a miembros de la mafia que gobernó (¿gobierna?) el país. ¿Quién habrá concertado la cita? ¿Agustín Mantilla?
El gran problema de la política peruana es que se ha convertido al Congreso en un depósito donde llegan individuos a buscar réditos y defensa de intereses personales. Son los "empresarios de la política", aquellos que llegan con su plata, financiando campañas y, como es obvio, luego quieren recuperar su inversión. Saquen sus cálculos, cuántos de estos abogados y empresarios están en el Congreso. Es la devaluación total de la política. En lugar similar tenemos a Solidaridad Nacional donde Luis Castañeda Lossio tiene que apoyar al APRA para así evitar cualquier posibilidad de investigación, la cual, de ser seria, lo pondría a enfrentar una situación similar a la de Alex Kouri.
El presidente García dará su mensaje a la Nación delante de una mesa compuesta por Javier Velásquez Quesquén, un aliado, la representante de un partido rehén y un tránsfuga. Es decir una mesa que encarna a la política en estado de descomposición.

3 comentarios:

JEES dijo...

Querido Juan: El presidente del Congreso no es Velasquez Quesquen, es Fujimori: http://elquintopie.blogspot.com/2008/07/alberto-fujimori-es-el-nuevo-presidente.html

Anónimo dijo...

Es repugnante lo que sucede en el Congreso. Como dice JEES es Fujimori quien preside el Congrezoo y es mantilla quien maneja el ministerio del interior donde alva castro es simplemente un obeso gritón a quien el general salazar escucha en silencio mientras hace lo que le viene en gana.

GUSTAVO ESPINOZA SOTO dijo...

Perú 21 le dijo su verdad a Henry Peashe
Peru 21, Editorial Alvarez de Rodrich, 11 de agosto 2008

La Vaca no se acuerda cuando fue Ternera

Hoy el editorial de Perú 21, se lo dedicó de nuevo al Congreso de la República, con un editorial titulado: "Congreso zamaqueado"*, dando más argumentos de por que este Congreso debe ser cerrado para el bien del país entero y esa plata deba dedicarse a financiar la educación de niños como los hermanos Cory, pero entre todo lo que se dice hay algo que la honestidad de Álvarez Rodrich no podía dejar de lado, que este Congreso fue tan peor como el que pasó - yo agregaría que como todos los de la historia republicana-, y que el señorito caviar Henry Peashe ya se olvido que antes defendía lo que ahora acusa con su dedito meñique, en el pasado chacanista de Henry Peashe esta su defensa cerrada a la Ética del Otoronguismo y su total impunidad. Incluso Álvarez Rodrich cuenta como Peashe llego a agraviarlo por las críticas que le hizo. Como ven la vaca de Peashe no se acordó cuando fue ternera. Pero hay algo más, más allá de la hipocresía intelectual de Peashe, y es que la crisis del Congreso es de vieja data: y es que en ella hay una institucionalidad de inmoralidad; una institución con sus sus códigos implícitos y explícitos; sus reglas escritas y no escritas, que responden a los arreglos bajo la mesa; al toma y daca; al primero yo, segundo yo, tercero yo, y luego el Perú; y este es un fenómeno que se repite en todas los grupos que tienen que ver con la política peruana: ¿Por qué creen tanto salto cuando grabe a un congresista diciendo la famosa frase: “primero nosotros, luego el Perú”? acaso ello era una novedad o era ya algo bien sabido por la población; lo que pasa es que violé un código de conducta – no un código ético- de que los congresistas no pueden mostrar al público en general la verdadero moral del Congreso, que no se puede desnudar al Congreso - y congresistas- públicamente, y es que el Congreso es una institución, independientemente de ellos mismos como personas; por que un mal congresista como el señalado, puede ser un buen padre de familia, un buen esposo, un buen vecino, pero nunca será un buen congresista por que al ser parte de la institución llamada Congreso, cae y es atrapado en una red de conductas y de códigos del cual nunca puede salir, es como la película “el señor de los anillos”, donde el tener el anillo te daba un poder y ese poder te transformaba independiente de la persona buena que eras. Es por eso que ahora Henry Peashe critica al Congreso y su poder del cual antes fue parte; pero a la vez añora volver a tenerlo, como bien lo dice Álvarez Rodrich, y añora y desea de nuevo tener ese anillo puesto en el dedo meñique de su mano.

Atentamente,

Gustavo Espinoza Soto
Congresista de la República