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lunes, 12 de enero de 2015

El escuadrón del "pero". A propósito de "Yo soy Charlie".



El fin de semana tuve la oportunidad de ver una entrevista de Bill Maher a Salman Rushdie en HBO. Dejando de lado su conocido estilo irónico, Maher cuestionaba los recientes ataques terroristas en París, en lo cual coincidía plenamente con uno de sus invitados, el célebre escritor Salman Rushdie, quien vivió en carne propia lo que significa una condena de muerte por escribir sus ideas.
Uno de los puntos notables de la entrevista fue cuando Rushdie indicaba que "ya están saliendo por allí los escuadrones del "pero", esos que dicen "Yo soy Charlie" pero..." tratando de decir que los viñetistas abusaron de su pluma, que no debieron ser tan provocadores, que se pasaron de la raya, que fueron advertidos, etcétera. Es decir cualquier cosa para no ir al fondo del asunto: la tolerancia en cuanto la libertad de expresión. Irresponsablemente deslizan cierta justificación en los terribles crímenes, aunque se cuidan de hacer el deslinde. No tratan cómo debe ser el asunto de fondo, referente a la libertad de expresión.. Si a algunos no le gusta la revista, pues que no la compren o lean por Internet, pero de allí a asesinar, pues eso es inaceptable.
En todo el mundo han surgido estos defensores del "pero", con sus falsas moralinas. Son los ambigüos de siempre, que en nombre de un falso liberalismo pontifican en contra de los postulados que dicen defender. Como es obvio en el Perú también existen, "Yo no soy Charlie" dicen, asumiendo que lo hecho por el semanario Charlie Hebdo era incorrecto.
En la notable entrevista Salman Rushdie señaló que hace siglos los califatos eran fuente de conocimiento, tolerancia y cultura. Hoy, en contrario hay sectores que quieren volver a una supuesta etapa idílica del mundo musulman en que todo gira en torno a Alá... y para llegar a ese punto hay que eliminar todo lo referente al mundo moderno. Intolerancia pura.
Abundando en detalles Rushdie también ingresó en lo que es la sátira política o religiosa, la cual, históricamente y por definición es irreverente y que en Francia adquirió momentos especialmente notables.
En el mismo sentido otro destacadísimo escritor, nuestro compatriota Mario Vargas Llosa, también escribió sobre el fondo del asunto, la libertad de comunicar sus ideas en un breve artículo en El País.
Nada justifica la muerte, nada. El fundamentalismo religioso o los autoritarismos políticos son intolerantes. Los ciudadanos no los podemos aceptar.
 De lo que se trata es de tolerar las ideas, y en ello no hay pero que valga.