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miércoles, 11 de junio de 2014

Chile, Perú y la institucionalidad ambiental. Los casos de Inambari e HidroAysén.

Chile es un país que tiene carencias de energía. HidroAysén es el mayor proyecto de energía en la historia de dicho país y se iba a construir en una zona, la de la Patagonia chilena, que es muy ríca en biodiversidad y muy bella en cuanto a paisajes naturales.
La decisión, por tanto, ha sido muy dificil. De llevarse a cabo el proyecto energético de HidroAysén, significaría la provisión del 20% del total de energía que necesita Chile para la próxima década. Se sabe que en la actualidad Chile tiene problemas de competitividad pues su déficit energético le aumenta costos a sus procesos de producción. Por eso es más destacable la decisión de la presidenta Bachellet, de asumir con responsabilidad ambiental el decirle no al proyecto energético de HidroAysén asumiendo a su vez la responsabilidad política de empezar a trabajar en fuentes alternativas de energía que necesita nuestro vecino del Sur.
Traigo a colación el tema de HidroAysén para ver las notables diferencias que existen con la forma como se tratan los proyectos medioambientales en nuestro país. En Chile no habría sido posible esta decisión del gobierno si de por medio no hubiera habido un amplio debate ambiental y, por sobre todas las cosas, una gran transparencia en los mecanismos de trámite para sacar adelante este proyecto. 
Todo lo contrario sucede en nuestro país. En el Perú durante los últimos dos gobiernos, y sobre todo en la actualidad, se vienen negociando sin transparencia y sin participación de los interesados, la construcción de un grupo de centrales hidroeléctricas en la cuenca del río Inambari que atraviesa los departamentos de Madre de Dios, Puno y Cusco. Se dice que es para cubrir las necesidades energéticas de la macroregión Sur. Falso. Los que necesitan las centrales hidroeléctricas para cubrir su déficit energético son los brasileños. Ellos no lo pueden hacer en su territorio pues hay una fuerte oposición de las poblaciones vulnerables y nativas ubicadas en la selva brasileña y porque hay una gran oposición política que llevó hasta la renuncia al anterior Ministro del Ambiente. Ellos no lo pueden hacer en su porción de selva y la intentan hacer en nuestra riquísima zona selvática, lugar privilegiado en cuanto biodiversidad, único en paisajes naturales, con especies que estarían al borde la extinción. Nada de eso le interesa al gobierno  de Ollanta Humala que viene negociando por lo bajo un tratado de apoyo energético con el Brasil.
La poca transparencia que exhibe el gobierno de Humala en sus tratativas nos lleva a pensar que existen factores negativos que perjudicarían el medio ambiente en el Perú. La irresponsabilidad de Humala para con las futuras generaciones y el desprecio por la sostenibilidad una vez más se ponen en manifiesto. Si a eso se la agregamos la inutilidad del Ministerio del Ambiente, que tiene al frente a un funcionario que no tiene voz ni ideas propias, pues el cuidado de nuestra biodiversidad está en peligro.
Una cuestión llamativa que no puedo dejar de lado es la forma como la mayoría de medios ha dado al tema de la negativa de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, al proyecto energético de HidroAysén: no han cubierto el tema. Es lamentable porque permitiría comprobar como se trata, con respeto, el tema ambiental en Chile y como se le desprecia en el Perú. Esa es la gran diferencia entre tener políticos que piensen en el futuro de su país y tener advenedizos que sólo piensan en su bienestar personal.