De inoportuno y poco técnico ha sido calificado el último aumento que el gobierno de Ollanta Humala ha decretado para ministros y altos funcionarios del estado. De ello trata mi columna en Diario 16.
Aumentos en año electoral
Con complejo de culpabilidad, el
gobierno ha procedido a otorgar un aumento de sueldo a los funcionarios de más
alto nivel de la administración pública. Para ello, el último sábado, fue
publicado un decreto supremo en el que se daba cuenta de este aumento que, en
el caso de los ministros, llega al cien por ciento. Llama la atención que, en
paralelo, el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, no tocara
este tema durante sus presentaciones públicas de dicho día no se sabe si por
desconocimiento o cálculo político. El vocero en este caso ha sido el Ministro
de Economía, Luis Miguel Castilla, quien ha salido a defender el aumento. Por
eso no llama la atención que como consecuencia de esto haya cierta unanimidad
en los formadores de opinión respecto a la necesidad de aumentar de sueldo a
los ministros. Se sabe de la eficiencia
de los relacionistas públicos del MEF, de allí la unanimidad de criterio en los
medios de comunicación.
Pero lo que digan los “opinólogos”
no coincide necesariamente con lo que se
siente en la población. En parte es por la contradicción de los argumentos. Los
comunicadores que hoy defienden con
entusiasmo las tesis gubernamentales, entre ellas el aumento a los ministros, tenían una posición cómplice y silente en el
fujimorato (con sueldos aún mayores en el sector público y en el Congreso);
fueron sumamente críticos con Alejandro Toledo (el cual ante presión pública
hizo una primera rebaja de sueldos que hoy ignoran por conveniencia); tuvieron
un comportamiento complaciente con la irracional rebaja de Alan García (o su
protesta fue tan elocuente que se confundía con el silencio mayoritario) y
ahora defienden a capa y espada un aumento por demás inoportuno, en lo
político, y exagerado en lo económico.
El aumento ha sido realizado de
acuerdo a la nueva ley del Servicio Civil aprobada en junio del año pasado y
que está en proceso de reglamentación. Es decir, el pretexto que usualmente
utiliza el MEF, que la ley no está reglamentada y que por tanto no se puede
aplicar, no se utiliza en esta oportunidad para otorgar un aumento del cien por
ciento a los ministros y altos funcionarios que en definitiva tendrá un efecto
espejo en otros sectores de la administración pública. Por lo visto hay dinero
para algunos privilegiados y no para los fonavistas, los jubilados, policías,
enfermeras, médicos y demás trabajadores que esperan la solución de sus
reclamos. Carlín, en ese sentido, ha publicado una genial caricatura en La República
del día de ayer.
El aumento alcanza a ministros,
viceministros, secretarios generales, titulares de órganos colegiados, gerente
general de gobiernos regionales y gerentes municipales. Por lo tanto, por
extensión, y en aras de la proporcionalidad se extenderá, en muy pocos días, a
todos los otros funcionarios de gobiernos regionales y municipalidades, todo
ello en un año electoral. Una gran irresponsabilidad la del Ministro Luis
Miguel Castilla, quien otorga aumentos injustificados que lo único que generará
es un aumento exagerado del gasto corriente.
El Ministro Castilla decía que el
Ministerio de Economía estaba “bajo extorsión” cuando le reclamaban un justo
aumento los miembros del Poder Judicial. Esa figura no se la aplica cuando pone
en esta extraña circunstancia al gobierno de Humala, quien a poco de haber
cosechado escasos puntos de popularidad por el autoengaño de La Haya, corre el
peligro de perder lo ganado artificialmente por esta realidad de un aumento
desproporcionado. Juan Sheput
No hay comentarios:
Publicar un comentario