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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Las intenciones del Ministro

Dicen que de buenas intenciones está empedrado el camino del Infierno. Y de intenciones está salpicado el camino del Ministro de economía, Luis Miguel Castilla, que mucho promete y poco hace, y cuando hace pareciera que es con sentido de servicio a determinados intereses. Mi artículo de hoy en Diario 16:


Las intenciones del Ministro
Según el diario Gestión el Ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, ha señalado que “debemos incrementar la competitividad y productividad, construir una mejor institucionalidad y hacer del Estado más eficiente y facilitador de la inversión privada”. Muy pocos podrían estar en contra de esta declaración. Sin embargo, como ya es costumbre, los hechos no acompañan a la prédica del oficialismo. Veamos por qué.
El Ministro Castilla habla de mejorar la competitividad, propósito loable y en paralelo, desde el gobierno, específicamente desde el Ministerio de Transportes, al amparo de facultades delegadas para Seguridad y Defensa se pretende desaparecer la Autoridad Portuaria Nacional (APN), gracias a la cual se ha llegado a un nivel de desarrollo interesante en materia de puertos. Se pretende retroceder a la época del gobierno militar, en que los puertos estaban en manos de la Marina de Guerra del Perú, cuestión que es, a todas luces un retroceso y un escollo para la competitividad.
El Ministro Castilla comenta que es importante construir una mejor institucionalidad y  a las pocas horas de su declaración, en un arranque que más parece capricho y afán que respeto jurisdiccional, el gobierno desconoce un Habeas Corpus que ordena el traslado de Antauro Humala al penal Virgen de las Mercedes en Chorrillos, es decir, el gobierno desconoce un mandato judicial por capricho de funcionarios de segundo nivel que, por su falta de personalidad, son manejados a su antojo por personas que creen que el poder consiste en ponerse por encima de la Ley. No sólo se destruye institucionalidad sino que predomina la informalidad.
Y también el Ministro Luis Miguel Castilla indica que el Estado debe ser un facilitador de la inversión privada y vaya que se esfuerza por cumplir con este propósito. Con una rapidez que no tiene para los aumentos a maestros o fuerzas armadas y policiales, el Ministro de Economía Luis Miguel Castilla se ha apresurado en decir que si el Tribunal Constitucional lo dice pues hay que honrar el pago de los tenedores de bonos de la Reforma Agraria, es decir pagar sin chistar a una empresa estadounidense cerca de 8,000 millones de dólares que durante 40 años se negó el Estado en pagar a sus verdaderos propietarios que, desesperados, tuvieron que vender sus bonos a esta empresa y a una poderosa financiera local. Esto, estimados lectores, tiene indicios de ser un repugnante lobby del cual el Ministro de Economía sería un complaciente acompañante.
Como ven los hechos no acompañan a las, llamémoslas, buenas intenciones del Ministro Castilla. La ausencia de reformas es causante de un crecimiento mediocre que ahora se calcula en un 6% anual, por no haber emprendido a tiempo cambios significativos en lo laboral, en la lucha contra la informalidad, en educación, en lo político y en la estructura del Estado. Estamos atravesando los tiempos de otra oportunidad perdida, con ministros que en lugar de ejecutivos son simplemente comentaristas de la realidad y funcionarios a la medida del poder de turno.
Juan Sheput