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martes, 27 de noviembre de 2012

La política como expresión de unidad

El tema de la controversia marítima que Perú y Chile están dirimiendo en La Haya ha empezado a calentarse, de seguro con el acicate de los resultados que el tribunal internacional ha presentado en el caso Nicaragua - Colombia. Chile, anticipando un probable resultado distinto al que esperaban, ha iniciado una campaña política que busca presionar al tribunal, lo cual se corrobora con las recientes declaraciones de un grupo de expresidentes. Sobre ello he escrito en la columna siguiente:


La política como expresión de unidad
Confiados en la fortaleza de nuestros argumentos, en el pasado conflicto con el Ecuador, en la llamada Guerra del Cenepa,  el Perú decidió en una primera etapa guardar silencio.  Replegado diplomáticamente por decisión del gobierno de Fujimori, se abandonó el frente mediático, aquel que formaba opinión en el mundo, situación que Ecuador supo aprovechar muy bien. Meses después, tratando de  recuperar terreno, el Perú envió misiones diplomáticas a diversos lugares para explicar nuestra posición pero ya era muy tarde: Ecuador había dominado el frente externo, el que está lejos de las armas, había ganado en  la formación de opinión.
El día de ayer se han reunido los expresidentes de Chile por invitación del presidente Piñera. Lo han hecho con el ánimo de transmitir la solidez de la posición sureña, amparada según ellos en tratados que desde nuestro de punto de vista no existen. Han hecho declaraciones políticas y en cierta medida amenazantes contra el Tribunal de La Haya. Entre otras han indicado que los fallos salomónicos (léase buscando satisfacer las dos posiciones) no sirven y que sólo aceptarán fallos de acuerdo a Derecho, como es obvio al derecho según el entender del país del Sur.
Las declaraciones de los expresidentes chilenos son parte de una escalada política a pocos días del inicio de la fase oral en el Tribunal de La Haya. Se unen así a las agresivas declaraciones del diputado Jorge Tarud, que dicho sea de paso, jamás han sido cuestionadas por el establecimiento chileno. En ese sentido, en el uso de la política, podría asegurar  que hay otra dinámica y mayor iniciativa en Chile.
Cosa contraria sucede en nuestro  país. Desde el gobierno de Fujimori hay una satanización creciente de la política y una santificación del mercado y los poderes fácticos. La política es marginada por criterios inentendibles. El Canciller Rafael Roncagliolo por ejemplo acaba de señalar que es peligrosa una politización del tema y que por ello un grupo de congresistas no debe viajar a Europa. Nos preguntamos ¿puede haber algo más político que la declaración conjunta de los expresidentes de Chile, uno de ellos, Frei, senador en ejercicio,  presionando a La Haya?
Es sorprendente que no entendamos el papel de la política en circunstancias como esta, en la cual la solidez de un país alrededor de nuestra posición se tiene que mostrar institucionalmente, a través de sus representantes, en este caso los congresistas. Si al presidente Humala no se le ha ocurrido invitar a los expresidentes  del  Perú a pesar que hay una línea de continuidad en este tema que se remonta al año 2004, durante el gobierno de Alejandro Toledo, pues se debe dejar actuar a la representación nacional, la cual está en el Congreso expresando el sentir de millones de  peruanos que la eligió.
Este es el momento de la gran política, no de la farandulera, esa que muestra su rostro real detrás de cámaras y avergüenza. Los congresistas están en su derecho si deciden viajar a La Haya. El sentido de unidad de nuestro país lo agradecería.
Juan Sheput.