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miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL COMPROMISO POLÍTICO



A propósito de los entendimientos que se vienen haciendo en el Congreso de la república en relación a las designaciones de los miembros del Tribunal Constitucional, Banco Central de Reserva y Defensoría del Pueblo se ha vuelto al tema de la negociación política. Algunos, politólogos, señalan que esta corresponde a un toma y daca que se da entre las fuerzas políticas lo cual consideran como inaceptable. Otros, analistas,  indican que detrás de ello está un intercambio de favores con poco sentido ético. Algunos, políticos con varios años como parlamentarios, dicen incompresiblemente sentir vergüenza y pena de estos acomodos. Es decir hay comentarios para todos los gustos y desde todas las canteras.  Comprensible en un país donde la política, siendo protagonista, no se desarrolla como un sistema y no tiene en la madurez a uno de sus atributos.
La negociación es un ejercicio clave en el quehacer político. Al ser la política importante, el rol que juegan las  fuerzas políticas que representan diversos intereses se dirime en el campo de la negociación. La política exige que se converse, que se tomen acuerdos. Y los partidos y políticos construyen su prestigio sobre la base del respeto a estos acuerdos. Durante mi trayectoria política he tenido que negociar y ponerme de acuerdo con representantes de partidos políticos que son a la vez formidables adversarios y tengo que decir, en honor a la verdad, que siempre hemos respetado lo acordado. Jamás he necesitado de un papel para sellar un compromiso y ello lo debo también a la confianza que tenía en el interlocutor que tenía al frente.
Los compromisos políticos son claves para el desempeño de la cosa pública. Sería imposible marchar en algún sentido sin la existencia de ellos. Es cierto que en determinadas ocasiones estos no se respetan, pero son la excepción y como tal conforma un escenario de desprestigio para el actor político o su partido. Repito que tan importante es la negociación como el acuerdo que se sella con un compromiso.
Nuestro país no será jamás un país desarrollado si está dirigido por una clase política que no entiende la importancia del acuerdo como expresión de una negociación. Si no se sabe construir acuerdos habrá una crisis de confianza que nos condenaría al imperio de lo reactivo, de la improvisación y a la parálisis por crisis de confianza.  El Perú no puede llegar a un nivel de deterioro político de tal magnitud que ya ni siquiera “el papelito manda”.

Juan Sheput 

Artículo publicado hoy en Diario 16