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miércoles, 18 de julio de 2012

Columna de Juan Sheput en Diario 16: Populismo y algo más


Cuando leí la última encuesta de Apoyo, publicada el último domingo, en la cual el presidente Humala seguía en tendencia decreciente, acumulando 15 puntos porcentuales de caída en los últimos cuatro meses, en lo primero que pensé fue que dicha encuesta se convertiría en combustible para el populismo y el cortoplacismo. Y lamentablemente, por los hechos subsiguientes, parecería estar en la razón.
El presidente Humala inició la semana con una seguidilla de acciones microscópicas, desde anunciar más Cuna+ hasta demoler él mismo las casetas de peaje del Callao, símbolo de la corrupción que aqueja estructuralmente a dicha región desde hace años. Inauguración de veredas, anuncios microeconómicos, todo vale en esta carrera hacia la recuperación de la popularidad. Es válido, no digo que no. Pero así como asumimos con realismo  la validez del reciente desempeño presidencial también tenemos que reconocer que el tiempo para las reformas se estaría acabando. Una vez más teniendo todo a favor, hasta la prensa más complaciente del mundo, padecemos un gobierno rehén de la coyuntura e incapaz de emprender por lo menos una reforma de fondo. Si no se ha hecho con alta y sostenida popularidad menos se hará en momentos en que esta se debate a la baja. Estamos condenados a un crecimiento económico mediocre, vulnerable, que tarde o temprano, si no hacemos nada, nos llevará a colapsar. África se parece a nosotros. También crece, por el petróleo, el diamante, los minerales, pero también tiene conflictos y adolece de críticas, política e institucionalidad.
En el terreno del cortoplacismo el presidente ha dado muestras que no se ha quedado atrás. El anuncio que dos conocidos presidentes regionales, César Villanueva de la región San Martín o Martín Vizcarra de la región Moquegua, han sido preguntados sobre la posibilidad de aceptar el cargo de Presidente del Consejo de Ministros es una confirmación que el gobierno apuesta  por la próxima encuesta y no está pensando en las necesidades del país. Los atributos para el nuevo Premier, que abarcaban desde la necesidad de construir consensos hasta las capacidades políticas pasando obviamente por el diseño de una agenda más allá de la ya anecdótica “hoja de ruta”  han quedado de lado siendo desplazados por una sola exigencia: experiencia demostrada en resolución de conflictos. Pareciera que la elección de Villanueva o Vizcarra tiene que ver con el llamado de atención del primero a Santos y con la negociación con Quellaveco por parte del segundo.
De ser así quedaría demostrado que el círculo íntimo de reflexión política del presidente no tiene idea de lo que se requiere. Ser eficaz en Quellaveco no garantiza el éxito en Conga por una sencilla razón: cada crisis es un mundo aparte.
No sé que sentido tiene decir que una salida de Oscar Valdés sería un triunfo para los opositores cajamarquinos si el nombramiento como premier de  Villanueva o Vizcarra también estaría en función de enfrentar a Marco Arana y Gregorio Santos. El gobierno no ha tenido la habilidad de “descajamarquizar” la agenda, más bien insiste en que sus acciones sigan girando en torno a ella.
Juan Sheput