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jueves, 2 de febrero de 2012

Iván Thays sobre la comida (gastronomía) peruana

El papel de un intelectual no es ir de la mano del consenso complaciente. Su deber es agitar, abrir los ojos, discrepar, incentivar el debate. Mucho de ello se ha perdido en el Perú, país donde los intelectuales son, literalmente,  una especie en extinción.
En el Perú de hoy prima el pensamiento único de los llamados líderes de opinión. Si bien algunas veces tienen buenas ideas en otras cosas se equivocan. Pero ellos, los líderes de opinión, no admiten equivocarse y aprovechan su condición de tal para descalificar y convertirse en la voz única.
Por eso me alegra que Ivan Thays vaya en contra de la corriente, que sea una de las poquísimas personas que no se sube a la ola, que no ve la encuesta del día para opinar, discrepar, criticar. La felicidad es completa cuando sólo nos miramos al espejo. Por eso celebro que Iván, a partir de un escrito literario,  se deslice a una voz distinta respecto a lo que pensamos del  llamado "boom gastronómico". Estoy seguro que no faltarán aquellos que critiquen -o lancen agravios-  a nuestro joven escritor por decir "tamaña barbaridad". Lo acusarán de todo, desde destructor de la "ilusión" hasta poco patriota. Sin embargo estos, los que confunden debate con ataque,  no se dan cuenta que la pluralidad de ideas y distintas formas de pensar son elementos básicos en una sociedad que pretende ser desarrollada y que, como muy bien dice Ivan Thays, ni siquiera conoce lo que significa ser una  nación.


Cocinero en su tinta es la cuarta novela del escritor peruano Gustavo Rodríguez (nacido en 1968). La editorial Planeta anuncia que su protagonista de nombre estrafalario, Rembrandt Bedoya, es un chef peruano que debe preparar un plato digno del boom gastronómico que vive el Perú en el evento Madrid Fusión. Dice que la novela ha sido escrita, además, siguiendo los "consejos culinarios" del chef Pedro Miguel Schiaffino y aparecen mencionados otros chefs auténticos, como el español Ferrán Adriá o el peruano Gastón Acurio. El blurb del libro cita con orgullo: "Se trata de la primera novela sobre la gastronomía peruana".
Keith Gessen, editor de la revista literaria N+1, declaró que harían falta 50 años, por lo menos, para que apareciese la primera gran novela sobre el 11S. Claro está, eso no ha detenido a los escritores norteamericanos, que se han volcado a escribir sobre el tema golosamente. Pero no solo el 11S sino que también la crisis financiera internacional ha empezado a asomar en las contratapas de las nuevas novelas norteamericanas. ¿Quién puede resistirse al momento?
Uno de los primeros libros que se escribió sobre el 11S -ocurrido en el 2001- no salió de manos de un norteamericano sino de un francés. Se trata del sensiblero Window of The World de Fréderic Beigbeder, publicada en el 2003. No debe ser casual que Beigbeder llegase a la literatura desde la publicidad, al igual que Gustavo Rodríguez, uno de los mejores y más reconocidos publicistas del país. Es cuestión de olfato o, mejor aún, de timing. Como aquel chiste del alcalde analfabeto obligado a ser jurado de un concurso de matemáticas en un colegio de su región. Ante la pregunta: "¿Cuánto es 100 + 300?" un niño levanta rápido la mano y grita "600". El alcalde lo felicita y le da la medalla. Tras él, un segundo niño corrige: "Pero si suma 400". El alcalde, incapaz de aceptar el ridículo, anuncia: "En este pueblo gana el primero que habla".
En literatura, desde luego, no es el primero que habla el que gana (si acaso hay algo que ganar) aunque los editores -y algunos autores- se precien de ser los primeros que escribieron sobre la fontanería en las zonas urbano marginales o que introdujeron la técnica del monólogo interior en segunda persona. Lo cierto es que logros tan paupérrimos como esos han solventado carreras literarias bastantes largas en el Perú y en América Latina. No he leído aun la novela de Gustavo Rodríguez, que acaba de aparecer, pero sin duda, de dejar una huella en la literatura peruana, no será por ser la primera en hablar del "boom" gastronómico peruano sino por méritos que, espero, puedan sostener una trama tan coyuntural e incluso frívola.
Hablando de coyunturas, confieso que el motivo de este post, más que literario, es una pataleta, porque soy de esos pocos peruanos que detestan la burbuja de aire que llaman el boom de la gastronomía peruana y que no consideran que nuestra comida es la mejor de Latinoamérica y quizá -para no caer en falsas modestias- del Mundo. Soy un pésimo anfitrión: no conozco restaurantes, huariques ni chiringuitos donde preparan el mejor cebiche o el ají de gallina con la receta de la abuela (mi abuela, por cierto, no cocinaba). No pretendo obligar a ningún turista a beber Inka Kola ("la bebida del sabor nacional" en un país donde el concepto "nación" es una incógnita), ni a deglutir los dulces más empalagosos que he comido jamás (bajo nombres estrafalarios como Supiro Limeño), y menos aún hago proselitismo a favor del pisco peruano en contra del pisco chileno. Mis restaurantes favoritos son de los de pasta y creo, honestamente, que la comida peruana es indigesta y poco saludable. Casi sin excepción se trata de un petardo de carbohidratos al cubo, una mezcla inexplicable de ingredientes (muchos de ellos deliciosos en sí mismos, hay que decirlo, pues los insumos son de primera calidad) que cualquier nutricionista calificado debería prohibir. Cada vez que alguien habla de la fama de la comida peruana en el mundo, pienso en las carencias de un país necesitado del reconocimiento extranjero para sentir respeto por sí mismo. Me imagino que el día en que en una película de Woody Allen, en vez de pedir comida china pidan comida peruana de un delivery de Manhattan, por fin podremos sentirnos parte de un país con marca registrada.
Pero volviendo a lo literario, queda claro que tenemos temas para tratar más allá de la agenda de PromPerú (en cuyos comerciales nunca aparece, ni por asomo, algún integrante de la cultura peruana que no sea un cocinero o un cantante popular). La literatura de la violencia política peruana, por ejemplo, aunque podría decirse -como lo muestran diversas antologías sobre el tema- que empezó casi al mismo tiempo que las primeras bombas, no fue sino hasta muchos años después, en la primera década del 2,000, en que dio frutos interesantes. Una vez que se logró superar la apología ideológica o el retrato costumbrista y se volvió vehículo de conocimiento, de memoria y reconciliación, se originaron libros fundamentales como La hora azul de Alonso Cueto o Retablo de Julián Pérez. Y probablemente sea solo el inicio de una literatura que profundizará sobre un hecho tan trascendente como son los años del terrorismo peruano.
No sé nada de cocina, así que ignoro en qué condición debe prepararse un calamar para que sea considerado "en su tinta". Pero sin duda, para que una obra sea un logro artístico y humano la tinta tiene que estar bien seca.

4 comentarios:

Ronald dijo...

No sabe nada de cocina pero escribe de manera despiadada sobre la cocina peruana, no la come pero opina que es indigesta..una suma de contradicciones de un escritor que necesitaba su cuarto de hora y lo logró de una manera mezquina y miserable. Si lo que quería era fama lo logró ¿pero no habían otras maneras?, que sé yo... a lo mejor liarse con una vedette, "salir del armario" (si es el caso), etc. tantas cosas personales, en fin. el sr. Thays ya es conocido pero de una estúpida manera.

ES LA VERDAD... dijo...

LAMENTO DECIR QUE SE HA ENGAÑADO A MUCHAS PERSONAS DE BUENA FÉ, DICIENDO QUE LA COMIDA PERUANA ES BUENA.

HE AQUÍ MI INVESTIGACIÓN Y VERIFICACIÓN AL PROBAR ALEATORIAMENTE CIERTOS PLATOS TÍPICOS DE PERÚ HECHO DE VÍSCERAS Y ÓRGANOS ANIMALES QUE SON DAÑINOS AL SER HUMANO:

- "CAU CAU".... PLATO HECHO DEL MONDONGO DE RES U OTRO ANIMAL CON PAPAS Y ARROZ.

- "ANTICUCHOS" .... PLATO HECHO DEL CORAZÓN DE LA RES, CANCERÍGENO.

- "RIÑÓN SALTADO" ....RIÑON DE LA RES O ANIMAL QUE POR MÁS QUE LO LAVEN SIGUE TENIENDO IMPUREZAS, TAMBIÉN DAÑINA AL CUERPO HUMANO.

- "CHANFAINITA".... PLATO HECHO DEL PULMÓN DE LA RES, EL CUAL LA MAYORÍA DE LAS VECES ESTÁ ENFERMO, POR LO TANTO ES UN VENENO AL SER HUMANO.

- "LENGUA DE RES SALTADA".... PLATO DE LENGUA DE RES QUE POR MÁS QUE SE HAGA HERVIR GÉRMENES SOBREVIVEN Y LUEGO AL INGERIRLOS HACEN DAÑO A QUIE LOS INGIERE.

- "SANGRECITA FRITA" ....PLATO DE SANGRE DEL POLLO QUE ES FRITA Y LUEGO SE LA COMEN CON ARROZ.

ES TAMBIÉN NECESARIO DECIR QUE MUCHOS DE SUS PLATOS SON HECHOS EN OTRAS PARTES DEL MUNDO PERO EN PERÚ LO REVUELVEN TODO JUNTO, EJEMPLO:

- "LOMO SALTADO",,,, ES IGUAL A UN PLATO DE PAPAS FRITAS CON LOMO DE RES, TOMATE Y CEBOLLA QUE SE COMO EN MUCHAS PARTES DEL MUNDO, PERO EN EL PERÚ LO SALTEAN EN UNA SARTÉN Y LE DICEN QUE ES SALTEADO.

ADEMÁS HAY PLATOS QUE SE HACEN EN OTROS PAÍSES PERO QUE EN EL PERÚ CREEN QUE ELLOS LOS HAN DESCUBIERTO, ASÍ TENEMOS QUE:

- "POLLO A LA BRASA"... ES LO MISMO QUE UN POLLO ROSTIZADO, LO MALO DE ESTE POLLO ES QUE ESTÁ SUPER CONDIMENTADO. LOS FRANCESES TIENEN UN POLLO DE MEJOR CALIDAD GASTRONÓMICA, PERO TAL VEZ LOS PERUANOS NUNCA LO HAN PROBADO.

- "ARROZ CON POLLO".... ESTE PLATO SE HACE EN TODAS PARTES DEL MUNDO Y DE MEJOR CALIDAD PERO LOS PERUANOS CREEN HABERLO DESCUBIERTO .

- "TALLARINES EN SALSA VERDE".... ESTE PLATO ES ITALIANO Y ES CONOCIDO COMO "TALLARINES AL PESTO", ESTE ES UN PLATO QUE DEBERÍAN PROBAR LOS PERUANOS.

OTROS PLATOS "CHATARRAS" QUE LOS PERUANOS CREEN HABER DESCUBIERTO, COMO:

- "LA SALCHIPAPA"....PLATO DE PAPAS FRITAS CON HOT DOGS FRITOS, PURO COLESTEROL.

- "PAN CON CHICHARRÓN".... PAN CON CERDO FRITO EN HARTO ACEITE QUE NI SEPREOCUPAN EN CAMBIAR Y ES TOTALMENTE CANCERÍGENO.

CREO QUE ES POR AHORA ES SUFICIENTE, SOLO TERMIARÉ POR DECIR QUE ME ENTERÉ QUE LOS PERUANOS CREEN QUE DESCUBRIERON AL "PANETÓN", AL PARECER NO TIENEN IDEA QUE EL "PANETTONE" ES ITALIANO.

AL PARECER LOS PERUANOS VIVEN ENGAÑADOS, CON RAZÓN LOS ENGAÑO TAMBIÉN SU PRESIDENTE ALAN GARCÍA.

CON TINUARÁ....

Raul dijo...

simple afan de figuracion, claro usted puede alegrarse y celebrar que el "intelectual" thays vaya en contra de la corriente pero hay ciertas "opiniones" que deben reservarse especialmente cuando tanta gente depende del prestigio, como en este caso, de la gastronomia peruana, y con respecto a la libertad de opinion, facilmente podria traicionar a mi pais ofreciendo secretos de estado al mejor postor y solo porque píenso de manera contraria

Javin dijo...

a que clase de analfabetos permiten que escriban tantas ridiculeces como el tal "es la verdad"?