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viernes, 5 de agosto de 2011

Poder Constituyente, Momento Constituyente


Poder Constituyente, Momento Constituyente
En el año 2000, cuando presidente Don Valentín Paniagua, una comisión de especialistas redactó un conjunto de sugerencias para proceder a una reforma constitucional. Las modalidades de reforma iban desde la nulidad de la Constitución de 1993, volviendo a la de 1979; utilizar los mecanismos que contempla la Constitución de 1993 para que esta se  modifique  desde el Congreso;  o la convocatoria de un referéndum para que el pueblo decida si se volvía o no a la Carta de 1979.
Luego de un debate, se inició el proceso sistemático de reforma a cargo de  la comisión de Constitución que presidía Henry Pease. Esta culminó en el 2003 por boicot del líder aprista, Alan García. Desde esa fecha no se ha vuelto a tratar, de manera sistemática, ningún tipo de reforma constitucional.
Varios años después, nuevamente surgen voces de reforma constitucional. Se habla no sólo de volver a la de 1979 sino de una nueva Carta Magna. Particularmente creo que no estamos en presencia de un momento constituyente, es decir aquel en el cual hay las condiciones políticas para ir a un gran cambio constitucional. El poder constituyente, el pueblo, genera estas condiciones, y este por el momento, no parece entusiasmado con un profundo proceso de reforma.
Todas las constituciones pueden ser modificadas, es cierto. Pero lo es también que los agentes económicos se muestren recelosos ante la eventualidad de un cambio de las reglas de juego. En ese sentido un cambio al capítulo económico, significará que se detenga el proceso dinámico de inversiones que tenía el país hasta hace unos meses. Por más debate que se convoque, esta es una realidad que no se puede ocultar.
El gobierno enfrenta la decisión de reformar o no la Constitución. Sabe que el mejor momento es al inicio de un mandato. Cada día que pasa cuenta. De allí las opiniones de ministros y congresistas que leemos en los medios de comunicación.
Por mi parte estoy convencido que si de reformas se trata, se debe empezar por aquella que tiene que ver con la estructura del Estado. Nuestro país ya no soporta un sistema unicameral que demuestra su obsolescencia y promueve la mediocridad. Se requiere de una gran reforma política que contemple el retorno al sistema bicameral, si se revoca o renueva el Congreso por porcentajes o se disminuye el periodo parlamentario, si se castiga el transfuguismo, si se diferencian las fechas de elección de presidentes y congresistas, entre otros tópicos. De ello debe tomar nota nuestro actual Congreso y afrontar el desafío de una reforma constitucional. De no hacerse así el pueblo se dará cuenta de la incapacidad del Congreso para impulsar reformas necesarias y podrá devenir en poder constituyente. Y de allí a un momento constitucional, habrá sólo un paso.
Ing. Juan Sheput
Artículo publicado en Diario 16 del 3 de agosto del 2011

Una anotación posterior
Un momento constituyente puede ser fabricado por los poderes, legales o fácticos. Es decir se pueden generar las condiciones para que el pueblo exija una Constitución. En ese sentido un involucrado o interesado podría argumentar que algunas políticas o programas no se pueden hacer por culpa de la Constitución. Esto se ha hecho en otros países de la zona, como Ecuador, Bolivia o Venezuela.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La constitución del 93 cumplió eficientemente en un momento en que el país era puesto en jaque por SL, con la inoperancia de senadores y diputados, que discutían leyes, decían, para solucionar el caos en que se vivía y nunca se soluciono nada, es mas se constituyeron en traba para la toma de decisiones y para la aprobación de las leyes anti terroristas.

Es por eso que el pueblo harto en un 80%, aprobó el cierre del congreso y dio paso a la constitución en mención.

Si bien es cierto que esta debe mantenerse, no quiere decir que no pueda ser reajustada con algunas reformas importantes, para el desarrollo y la inclusión social en el país, buscando un Estado eficiente.

Pero regresar a la bicameralidad, por mas que se diga que se enriquecería el debate, y hubiera mas filtros en la dación de leyes, es retroceder, los tiempos ya cambiaron, la gente no soporta tener un Estado paquidermo; por lo que tener 60 senadores mas 180 diputados, se vera mucho mas gente que viva a costas de los que no tienen, creo yo con la misma producción, igual falencias y mayor presupuesto, que no se reflejara en el bien común de la gente, por el contrario esta tendrá mucho mas resistencia a los políticos, dando cabida a corrientes revolucionarias recalcitrantes, que en un futuro, tendrán mayor presencia abierta, porque hasta ahora operan muy bien pero en forma camuflada y se encuentran subrepticiamente trabajando como hormigas en varios gobiernos que han pasado, hasta la hora que le llegue su momento.

atte

FRANCISCO TORRES