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miércoles, 4 de mayo de 2011

Democracias prepago y "oposición"

En las democracias sin institucionalidad, los principales causantes de problemas de gobernabilidad son los poderes fácticos. Los congresos son, según la calidad de sus integrantes, simples cajas de resonancia de aquellos que defienden sus privilegios e intereses o que, digámoslo sin ambages, realmente cortan el pastel.
El comportamiento en estos días de algunos poderes fácticos, devela con claridad a quién apoyan y su poco respeto por el régimen democrático. Miren si no la forma como se han alineado algunos medios de comunicación con la señora Fujimori, o las declaraciones parcializadas de la jerarquía de la Iglesia, o la forma como se exhiben y comparan los sondeos y encuestas de opinión. Todo tiene por objetivo demoler la candidatura del señor Ollanta Humala, privando al país de la oportunidad de confrontar distintas formas de pensar o actuar en pro del beneficio del país.
En una democracia con instituciones estaríamos asistiendo a un intercambio de propuestas de cuya resultante saldría un producto mejorado. Pero en nuestra realidad no es así. Una agresividad innecesaria, hacia uno de los candidatos, Ollanta Humala, enrarece el ambiente. Los que la promueven ignoran que la resaca les puede afectar, quitando, posteriormente, legitimidad a su candidata.
Una forma de enfrentar la intromisión permanente de los poderes fácticos es buscando alianzas y sellando compromisos con otras agrupaciones políticas. Para ello se requiere de diálogos con los dirigentes y con los representantes de aquellos partidos que han quedado fuera de la segunda vuelta. Pero para eso se requiere independencia y no la disolución de la personalidad partidaria en un revoltijo que se llame “bancada de oposición”. La oposición se define como la postura programática alternativa al oficialismo. Todavía no hay oficialismo, pues no se ha llegado al 5 de junio, sin embargo ya hay oposición, a la candidatura de Ollanta Humala.
En un régimen democrático esta situación podría ser válida, en caso que la “bancada de oposición” haya decidido tomar partido por Keiko Fujimori. Pero no es así. Hasta donde tengo entendido, por lo menos tres partidos, entre ellos Perú Posible, se mantienen a la espera de mensajes positivos por parte de los dos candidatos. De allí que decir que Perú Posible exige una definición a Ollanta Humala sobre si es o no un dictador, como señala Diario 16, es inaceptable. La relación de PP con los dos candidatos es de respeto, y el señor Humala tiene derecho a dudar del propósito real que acompaña a la “bancada de oposición” en formación, más aún cuando sus entusiastas voceros se dedican a atacarlo a él y a ser, digamos, comprensivos, en extremo, con la señora Fujimori.
¿O será que esta “bancada de oposición” es un producto de las democracias prepago, esas en que los fondos de campaña deciden la línea política de sus empleados?

Ing. Juan Sheput


Artículo del suscrito publicado hoy en Diario 16