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miércoles, 19 de enero de 2011

"El Perú también es Arguedas" , columna de Juan Sheput en Diario 16

El Perú es también Arguedas (*)
“El Perú es también Patricia” dijo nuestro gran escritor Mario Vargas Llosa al homenajear a su esposa en la lectura de aceptación del Premio Nobel. Empezaba así a sellar, en su discurso, un conjunto de recuerdos que demostraban la intensa relación con el país que lo vio nacer. Para que los ajenos comprendieran mejor ese vínculo, primero tenía que definir a nuestro país. Esa tarea la hizo momentos antes, de manera magnífica, con las siguientes palabras:
“Un compatriota mío, José María Arguedas, llamó al Perú el país de “todas las sangres”. No creo que haya fórmula que lo defina mejor. Eso somos y eso llevamos dentro todos los peruanos, nos guste o no: una suma de tradiciones, razas, creencias y culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales.”
Como señaló en un comentario Rafo León, el párrafo anterior constituyó una estupenda obertura a lo que debía haber sido el año de celebración de los cien años del nacimiento del gran escritor indigenista, agregando Rafo, en la misma reflexión, “que se ha perdido una oportunidad extraordinaria para hacer dialogar a Mario Vargas Llosa con José María Arguedas”.
Hay quienes dicen, de buena fe, que se puede hacer lo mismo sin el patrocinio del gobierno. Lamentablemente no es igual. Una conmemoración oficial moviliza al aparato del Estado y abre con mayor rapidez las puertas necesarias. Coloquios, publicaciones, seminarios, cátedras se habrían podido hacer, aprovechando esta circunstancia irrepetible en lo temporal, pues no siempre se cumplen cien años.
Los gobernantes del Perú presumen de modernidad y de haber engarzado al país con la globalización. Sin embargo olvidan que uno de los requisitos para ser global es primero ser local y lo local pasa por un fortalecimiento de la identidad. José María Arguedas, desde ese punto de vista, bien podría haber contribuido al fortalecimiento de lo propio, lo nuestro, y así enriquecido y sostenido nuestra relación con la mundialización.
Quisiera contarles brevemente mi relación con la obra de Arguedas desde mi punto de vista de lector. Tenía 13 años cuando leí El Sexto por primera vez. Mi profesor de literatura, Don César Merino, me alentó a seguir en la ruta de los libros que nos llenan de peruanidad. Estudiaba en un colegio orgulloso de patriotismo cuyo promotor era Don Gustavo Ponz Musso. Luego vinieron los cuentos de Agua, Los ríos profundos, Todas las sangres, El zorro de arriba, todas ellas obras que merecen una relectura. Si queremos entender al Perú, como señala Caretas, leer a Arguedas es fundamental. La mejor forma de homenajearlo es leyéndolo, claro que sí.
José María Arguedas nació el 18 de enero de 1911 en Andahuaylas y murió de Perú el 2 de diciembre de 1969.
Sea este mi sencillo homenaje a un gran escritor que nos enseñó a enorgullecernos de nuestra identidad.
Juan Sheput
(*) Artículo publicado en Diario 16 el 19 de enero del 2011

1 comentario:

Marcos V Mazzotti dijo...

Muy interesante el post.
Yo celebro el genio artístico tanto de Arguedas como de Vargas Llosa, considero que son imprescindibles. En sus posturas políticas si discrepo abiertamente y creo que está bien. Siempre hay que separar la obra del artista.
Creo que lo que señala es cierto, se ha perdido una oportunidad fascinante, pero discrepo en que el soporte gubernamental sea mejor. Ayuda prácticamente es cierto, pero creo que lo óptimo estriba en que la nación no necesite de esa legitmización formal. Es decir que los simposios, congresos, homenajes se hagan (con mayor esfuerzo lo entiendo) independientemente de lo que escoja el gobierno. Y sería precioso que se recuerde como el "año de Arguedas" aunque los membretes oficiales no lo digan.
Sería el triunfo de ése Perú unido de todas las sangres, ése que queda cuando los gobiernos pasan.
Bueno es quizá utópico, pero hay que empezar a acostumbrarnos a apuntar a lograr cosas juntos como nación(es) y que sean los gobiernos los que sigan nuestra agencia.
Yo no soy muy demócrata pero respeto a la República y a las autoridades electas, profundamente. Creo que dada la constante ineficacia en la conección de gobernantes con gobernados, hay que plantear soluciones creativas para marchar en la dirección conveniente. Si no lo hace el Estado lo hacemos nosotros.
Y creo que la celebración de Arguedas puede ser un buen ensayo.