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jueves, 8 de octubre de 2009

De regreso al Rey Salomón... los jueces pueden juzgar según su corazoncito


Imaginen si los jueces del Perú empiezan a colocar su corazoncito por encima de la imparcialidad que exige la producción de justicia. Se fallaría en cada tribunal en función de los sentimientos y simpatías personales de cada juez y los fundamentos del Derecho quedarían por los suelos. El Perú se convertiría en una suerte de sociedad antigua, previa al establecimiento de los códigos legales y las causas se resolverían al estilo del Rey Salomón.


Muy lamentables las declaraciones del Dr. Javier Villa Stein, que viene haciendo lo posible por desprestigiar al ya endeble Poder Judicial. Este poder del Estado, según el Dr. Villa es un conjunto de personas que se manejan a su repetable sentimiento y ya no es una institución basada en el respeto al Derecho y al orden moral.


Decir que "los corazoncitos tienen que respetarse" es un retroceso a los inicios de la historia de la Humanidad, en que los sentimientos, las corazonadas eran la base del reparto de justicia. Pobre país.
Pero si de control a los funcionarios públicos se trata, le recomendamos al Dr. Javier Villa Stein la lectura del editorial del ABC de hoy, en el cual se habla de la necesidad de la Higiene Democrática. En un mundo donde los sinvergüenzas abundan y no quieren fiscalización habría que recordarles a los ciudadanos la necesidad de no dejarse intimidar y denunciar y controlar.