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miércoles, 13 de mayo de 2009

¿Un mundo desglobalizado?

Thomas Friedman nos dio el mensaje de un mundo plano, en el cual las fuerzas que aplanaron el mundo (la caída del muro de Berlín, el outsourcing, las tecnologías de la información, Internet, entre otros) más las convergencias de formas de hacer negocio y nuevas tecnologías dinamizaron al planeta dieron consistencia a la globalización.
Hace pocos días leía en un reporte de McKinsey que el mundo ya no era plano ( No tengo el link a la mano, cuando lo tenga borraré este párrafo y lo dejaré en la frase anterior) y ahora el gurú Dani Rodrik escribe acerca de la desglobalización. ¿Estamos desglobalizados? ¿es esto pasajero?. La crisis económica nos ha traído una nueva forma de ver el Mundo. Gracias a La tercera los dejo con Dani Rodrik:



¿Un mundo desglobalizado?
Cuando lo peor de la crisis haya pasado, probablemente nos encontraremos en un mundo desglobalizado, donde el comercio internacional crece a ritmo más lento y hay menor financiamiento externo. ¿Será esta la perdición para los países en vías de desarrollo?
por Dani Rodrik -


Puede ser que tome unos pocos meses o un par de años, pero de una manera u otra, EEUU y otras economías avanzadas se recuperarán de la crisis actual. Sin embargo, es probable que la economía mundial no sea la misma de antes.Cuando lo peor de la crisis haya pasado, probablemente nos encontraremos en un mundo desglobalizado, donde el comercio internacional crece a ritmo más lento, hay menor financiamiento externo y el apetito de los países ricos por llevar grandes déficit de cuenta corriente ha disminuido significativamente. ¿Será esta la perdición para los países en vías de desarrollo?No necesariamente. El crecimiento en el mundo en desarrollo se produce por tres variantes. Primero viene el crecimiento fomentado por el crédito externo. Segundo, el crecimiento como subproducto de la prosperidad producida por las materias primas. Y tercero, la reestructuración económica y la diversificación en nuevos productos.Los dos primeros modelos corren un riesgo mucho mayor que el tercero, pero no debemos permitir que éstos nos quiten el sueño, puesto que son imperfectos, y a la larga, insostenibles. Lo que debiera
tener mayor importancia es la situación apremiante de los países del último grupo. Estos países deberán implementar cambios fundamentales en sus políticas para ajustarse a las nuevas realidades que se presentan hoy.Los países que han generado un crecimiento continuo, a largo plazo durante las últimas seis décadas, son aquellos que se basan en la promoción de la diversificación hacia bienes manufacturados y otros bienes "modernos".Estas naciones aumentan sus oportunidades de empleo en actividades altamente productivas, a través de la captura de una porción de los mercados mundiales y de otros productos no primarios. Sus gobiernos buscan no sólo los bienes "básicos" -la estabilidad macroeconómica y una orientación al exterior-, sino que también lo que podríamos llamar "políticas productivistas": monedas subvaluadas, políticas industriales y controles financieros.Es parte de la sabiduría tradicional que los grandes saldos en la balanza de pagos jugaron un rol principal en su contribución al gran quiebre. La estabilidad macroeconómica mundial requiere que evitemos desequilibrios tan grandes en las cuentas corrientes a futuro. Una vuelta a un ritmo de crecimiento alto en los países en desarrollo requiere retomar el énfasis hacia los bienes y servicios transables.En el pasado este énfasis estaba dado por la disposición de EEUU y unas cuantas naciones desarrolladas para llevar grandes déficit. Sin embargo, ésta ya no es una estrategia viable para los países en desarrollo, de ingresos grandes o medianos. Entonces, ¿se contraponen las necesidades de estabilidad macroeconómica global y de crecimiento para los países en desarrollo?No hay, de hecho, un conflicto inherente entre ellas. Lo que importa en el crecimiento de los países en desarrollo no es el tamaño del superávit en su comercio exterior, ni tampoco el
volumen de sus exportaciones, sino su producción de bienes y servicios
industriales modernos, que pueden expandirse sin límites mientras la demanda doméstica se incrementa simultáneamente.Por tanto, los países en desarrollo pueden continuar creciendo rápidamente, aun cuando el comercio mundial se vuelva más lento y haya un menor apetito por los flujos de capital y los desequilibrios comerciales. Su potencial de crecimiento no necesita verse afectado gravemente en la medida que las implicaciones de este nuevo mundo para las políticas
domésticas e internacionales sean comprendidas y analizadas de forma correcta.