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sábado, 6 de mayo de 2017

Reformando la Reforma Política

Me parece increíble. A pesar de haber fracasado en más de una intentona se insiste, desde la sociedad civil, en imponer una "reforma" en lugar de debatirla. Con el pretexto de la urgencia "ante la cercanía de las elecciones municipales y regionales" se pretende imponer una serie de criterios sobre los cuales no ha habido más reflexión que una que otra reunión entre un grupo de conocidos. Peor aún, de no aceptarse la imposición el producto de la reforma se anticipa como malo; es decir, cuál dueños de la verdad —y como ya se sabe, de la moral— pretenden descalificar lo que no ha nacido si no lleva la marca de la transparencia. Unen esfuerzos los organismos que paradójicamente buscan concordia, y a fuerza de comunicados pretenden hacer una reforma a la medida de sus propuestas.
Ha hecho bien el Congreso en ponerle un alto a esta imposición. Se saluda y da la bienvenida a todas las propuestas, pero ninguna es la dueña de la verdad. La reforma política es más compleja que las soluciones simples que se pretenden imponer. Muchas de ellas ya están implementadas en otros países como México y Colombia, y en estos países la corrupción existe y Odebrecht también. Las listas cerradas, la financiación de partidos, las elecciones internas existen en otras legislaciones, pero aún así no han solucionado el problema de la corrupción. Se pretende reformar la política sin entender su esencia. Deberían empezar por leer a Aristóteles y Maquiavelo, y luego a otros estudiosos más actuales, para que vean que en la política la frustración, el desencanto y la incomprensión es la norma.
Coincido con quienes señalan que el esfuerzo de Patricia Donayre al frente de la mesa de trabajo de la reforma política es el más serio de los últimos años. Allí, en esa mesa de seis personas, se puede comprobar lo lejos que están los partidos de las propuestas que plantean sus integrantes. Hay un divorcio entre los proyectos de ley que se plantean, individualmente, y los postulados partidarios o lo que piensan otros militantes del mismo partido. A pesar de ello se tiene que consensuar, determinar la prioridad, establecer los tiempos. También aceptar las recomendaciones y propuestas, pero como insumos para el debate y no como verdades absolutas.
Es cierto que al final es muy probable que nadie quede completamente contento. Pero aún así, estaremos en presencia de un esfuerzo parlamentario que merezca ser reconocido y convertido, una vez debatido, en un nuevo esquema que norme nuestro escenario político.
Juan Sheput

Artículo Publicado en El Montonero

El indulto a Alberto Fujimori


Desde la campaña presidencial del 2016, el tema del cambio de régimen carcelario de Alberto Fujimori se convirtió en uno de los ejes polémicos de la contienda. En ese sentido es conveniente recordar la posición tomada por el partido Peruanos por el Kambio (PpK); que no procedía el indulto y sí la posibilidad de un cambio de régimen carcelario. Lo del indulto era y es un tema controversial pues de por medio está la misma condena de Alberto Fujimori por delitos vinculados a asesinatos en Los Barrios Altos y La Cantuta. Y para lograr el arresto domiciliario era necesario presentar un Proyecto de Ley para que así lo faculte. En la actualidad no es posible por una sencilla razón: no existe el marco legal.

El fujimorismo ha reaccionado con sentimientos encontrados. Por una parte están los llamados albertistas, vinculados a Alberto Fujimori, que tienen en su hijo Kenji a su portaestandarte. Y por otro lado los llamados "keikistas" liderados por Keiko Fujimori. Los primeros quieren, y señalan, abiertamente su predisposición a buscar la vía de la libertad de Alberto Fujimori a la brevedad posible. Los segundos buscan el indulto, desviando el total de la responsabilidad al presidente Pedro Pablo Kuzcynski sabiendo que este es un tema álgido y complejo.

Desde mi punto de vista siendo el tema complejo soy consciente que tarde o temprano se tiene que abordar. Sería espinoso e imperdonable por un sector de la sociedad que Alberto Fujimori muera en la cárcel. En estos días una encuesta, DATUM, ha señalado que un alto porcentaje desea a ver a Fujimori fuera de la cárcel (57% está de acuerdo con arresto domiciliario y 58% con indulto Encuesta DATUM Mayo 2017 ). Por eso es que planteo que, si de cambiar condiciones carcelarias de Alberto Fujimori se trata, este proceso tiene que pasar por 3 elementos: necesariamente tiene que ser producto del consenso político; se tiene que tomar en cuenta a las víctimas y la condición de salud del involucrado. Hasta ahora sólo se da lo último.

Como se ve, este no es un asunto del presidente Pedro Pablo Kuzcynski o del fujimorismo. Se requiere de un amplio consenso político. Es un tema que se debe abordar con la seriedad que amerita.

Ver también:

Juan Sheput: Reconciliación pasa por ver cambio de régimen carcelario de Alberto Fujimori