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miércoles, 23 de abril de 2014

Tragedias urbanas y falta de previsión



Tragedias urbanas y falta de previsión
El reciente incendio en Valparaíso, Chile,  demuestra lo débil que se tornan las ciudades cuando crecen sin mayor ordenamiento urbano. La fortaleza de una ciudad se muestra cuando acontecen eventos inesperados y, en el caso de Valparaíso, las debilidades mostradas son consecuencia de años y años de crecimiento desordenado, sea por causa de falta de normativa,  sea por  causa de facilidades políticas.
Lo cierto es que ocurrió un incendio muy grave y, como informan medios de comunicación  como La Tercera, las instituciones funcionaron con presteza, es decir estuvieron a la altura del complejo desafío de extinguir un incendio de colosales proporciones.
Me pregunto qué pasaría en Lima en el caso que ocurriera un evento catastrófico de gran magnitud ¿Qué pasaría luego de un gran terremoto? ¿Cómo se enfrentaría un incendio de proporciones en el centro histórico? ¿Un derrumbe o un tsunami en la costa verde?
En Lima no existe una cultura del riesgo,  se cree torpemente que nunca nos va a pasar nada. Y ese espíritu relajado es el que nos lleva a crecer desordenadamente sin la provisión de servicios mínimos adecuados. Esta situación no se limita a los sectores más bajos en la escala económica. También se ve en los sectores más pudientes. Las casas construidas en terrenos invadidos en Lima Norte por ejemplo tienen tanta falta de servicios básicos como las modernas casas construidas en las playas del Sur, el balneario de Asia por ejemplo. Recientemente se señalaba que, en el caso de necesitar atención médica de urgencia algún poblador de las casas playeras de Asia  sólo tenía dos opciones: o ir más al sur, a Cañete, a decenas de kilómetros o recorrer más de 100 kilómetros hacia el norte, hacia Lima. En el trayecto no se iba a encontrar ni un solo centro médico con las últimas tecnologías como para atender  emergencias médicas de relativa complejidad.
Asia es, en cierta medida, un reflejo de nuestro crecimiento económico: deterioro cívico  que se manifiesta en la vulgaridad exhibida en su bulevar, ausencia de servicios básicos y  un cortoplacismo que da pie a un consumismo exagerado, en un afán de demostrar signos de éxito sin ningún tipo de sostenibilidad.
Lo mismo sucede con los terrenos invadidos. Por el norte, a pocos metros de la variante de Pasamayo, las invasiones han formado un centro poblado con gran cantidad de habitantes. Lo mismo se ve en Ventanilla como en otros lugares de Lima Norte y Lima Sur. Son poblaciones que exigen servicios que no tienen y que conviven con problemas de vandalismo, epidemias y muy poca seguridad. Tampoco hay agua y desagüe, en muchos casos porque los costos de su implementación son muy altos.
De suceder una tragedia de proporciones en Lima, como la que sería consecuencia de un gran terremoto, la ciudad colapsaría. Los bomberos no podrían avanzar por los embotellamientos de tránsito; algunos hospitales se habrían derrumbado como el 2 de Mayo o el Arzobispo Loayza;  los edificios hospitalarios que aún se mantuvieran  firmes no se darían abasto y los servicios de agua o de luz podrían estar fuera  de acceso por destrucción de tuberías o  conductores.
La principal causa de esta tragedia es la falta de desarrollo urbano, la ausencia de un plan de desarrollo de la ciudad. Nos limitamos a pintorescos simulacros que ayudan en algo pero que no son suficientes. Es necesario empezar a trabajar con seriedad en el desarrollo urbano de la ciudad y tener planes de contingencias para la eventualidad de la ocurrencia de una gran tragedia.
Juan Sheput

Artículo publicado en Diario 16 el 17 de abril del 2014