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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cuando estancarse es retroceder

Mi columna en Diario 16:

Se acaban de publicar dos estudios mundiales que nos deberían llevar a una seria reflexión. El primero tiene que ver con el estudio de Informe Global de Competitividad 2013-2014 preparado por el Foro económico Mundial. El otro es el Ranking QS de las mejores universidades del mundo referido al mismo periodo. En ambos la situación de nuestro país es por demás preocupante. Veamos por qué.
Lo que nos demuestra el Informe de  Competitividad es un claro estancamiento que en la práctica significa un peligroso retroceso. Nuestro país cae en los indicadores de instituciones, infraestructura, salud, educación (básica y superior), eficiencia del mercado laboral, preparación tecnológica, sofisticación empresarial e innovación. Es decir caemos en todos los indicadores que construyen ventajas competitivas, que agregan valor a nuestra producción que, en fin, le dan un carácter de sostenible a nuestro crecimiento para así enrumbar al desarrollo. Tal vez lo más lamentable es que respecto a este asunto tan grave no exista un adecuado debate público. Hay un peligroso conformismo y un afán por la coyuntura que hace que nuestro intercambio de ideas se limite al próximo indicador referido al PBI antes que ver con visión de largo plazo y sostenibilidad al desarrollo del país. Los indicadores mencionados son complementarios y por lo tanto se deben gestar las políticas públicas para revertir esta situación a la brevedad. No habrá innovación sin base educativa, tampoco pensemos en sofisticación empresarial sin transferencia tecnológica, menos en políticas públicas eficientes sin instituciones.
Como dice el informe, los países que son un ejemplo en materia de crecimiento económico y desarrollo han sido obsesivos en cuanto al tema educativo. En el Perú, grupos de lobbistas que quieren permanecer con su actual sistema de privilegios, defienden sus intereses impidiendo se de una adecuada reforma universitaria. Los jóvenes, principales beneficiarios de esta reforma, por desconocimiento y falta de debate se oponen a esta iniciativa, configurando un escenario negativo que atenta contra el desarrollo nacional. Se sabe que la actual formación universitaria es pésima en la mayoría de universidades. Pues esta realidad, este sistema, nos está brindando los profesionales que deberán  conducir el país en los próximos años. Si no se hace nada el colapso no es una imposibilidad.
El ranking QS de las mejores universidades del mundo muestra el avance de nuestros países vecinos en cuanto a calidad de su sistema universitario. Colombia coloca dos universidades entre las mejores del mundo, avanzando en el ranking, al igual que Chile. Brasil, México y Argentina mantienen posiciones siendo la Universidad Autónoma de México la mejor colocada. De nuestro país, no hay ni una universidad entre las 500  mejores. Ello nos debe preocupar pues el ejercicio comparativo derivado del análisis de estos estudios nos lleva a inferir que hay una correlación entre la caída en los índices de competitividad y la calidad de nuestro sistema universitario. Y ello nos debe preocupar.

Juan Sheput