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miércoles, 13 de marzo de 2013

De la sotana negra a la sotana blanca: la elección de Francisco I

Durante años se ha hablado de la tremenda influencia que ejerce en la administración de la Iglesia el Papa Negro. Se llama así al Superior, al General de la Compañía de Jesús, la orden jesuita, por el color de su sotana, negra. En efecto, uno de los personajes más influyentes, hasta su fallecimiento fue el Padre Pedro Arrupe, del cual se decía que dormía en un edificio al frente del Vaticano, cuya luz en la ventana se apagaba luego que se apagara la del Sumo Pontifice.
La orden jesuita fue tratada con mucho respeto hasta por el mismo Napoléon Bonaparte. El legendario personaje francés escribió respecto a los jesuitas lo siguiente: “Los Jesuitas son una organización Militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un sólo hombre. El jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos“. Razones habrá tenido el genial Napoléon para escribir tan contundemente.Una de ellas era que, en su afán tirano siempre encontró en la fortaleza de sacerdotes jesuitas una férrea oposición. La padeció especialmente en la ocupación de España.
También se ha comentado mucho de la rivalidad de Juan Pablo II con el padre Pedro Arrupe. Este último era progresista, y tenía serias discrepancias con el caracter tradicional, ortodoxo del Papa polaco. las diferencias eran tantas que al sufrir el Padre Arrupe una trombosis en el año 1981, el Papa Juan Pablo II de inmediato nombró un interventor, lo cual dolió mucho a la Orden Jesuita pero obedecieron. Conocedor de estas diferencias al llegar el Cardenal Ratzinger al poder, envió en el año 2008 una carta al entonces Superior de los Jesuitas, Padre Adolfo Nicolás una carta exigiéndole confirme su respeto y obediencia a Roma.
Aún es temprano para hacer especulaciones sobre cual será el destino de la Iglesia con la llegada del Papa Francisco I. Pero es un hecho extraordinario que no se puede ocultar, que un miembro de la Congregación más importante de la Iglesia, la Orden jesuita, haya llegado al Pontificado.
En lo personal conozco a varios sacerdotes jesuitas. De ellos me ha impresionado su valor intelectual, su dedicación al apostolado, su amor por los pobres. También puedo asegurar que en ellos hay ortodoxos y progresistas. No hay unanimidad de criterio en cuanto a la marcha de la Iglesia. Pero es una Orden que ha servido de gran soporte para el catolicismo.
Es todo un mensaje el que nos da el Espíritu Santo a través de los cardenales: La sotana negra de los jesuitas ha cambiado, en la persona de Francisco I,  en la sotana blanca, inmaculada, de los papas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo estudié en universidades jesuitas, y doy fe de su gran rigor intelectual. Es gente poderosamente intelectual, al mismo que son enorme afecto a los pobres. La tendencia, claro está.