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miércoles, 8 de agosto de 2012

El negocio está en la papeleta



En nuestro inventario de momentos vergonzosos hay uno, especial, que registra una conversación entre Vladimiro Montesinos y Alexander Kouri. En él, la entonces autoridad del Callao le dice al corrupto asesor una frase contundente: “el negocio está en el peaje”. Era la justificación para ir adelante en la construcción de una vía rápida de un kilómetro que sobre la avenida Faucett iba a ser pretexto para cobrar peaje a todo aquel que quisiera llegar al aeropuerto.
La vía expresa de Faucett constituye un símbolo de la mayor corrupción. Cuando se inauguró se creó en paralelo un sistema de hostigamiento, que entre policías, serenos y semáforos forzaban a los conductores a tener en la vía expresa un paso obligado por el cual tenían que pagar un sol. Se cumplía con la promesa: el negocio estaba en el peaje. Y vaya que empezó con buen pie la recaudación, todo a costa de sufridos transportistas.
Un reportaje presentado en Cuarto Poder, el último domingo, nos ilustra sobre una nueva forma de asalto a los conductores. Ya no es a través del peaje. Es por medio de papeletas de tránsito. Multas que se colocan a mansalva por supuestamente cometer faltas a las reglas de tránsito. El negocio, una vez más, se encuentra en el Callao, región capturada por una agrupación política, Chimpún Callao, donde las acciones incorrectas ya son parte de la rutina.
Con el pretexto de controlar el tráfico, en el Callao se ha impuesto un absurdo sistema de multas por infracciones de tránsito. No se educa a los conductores, se les hace arteras emboscadas, en las cuales se imponen multas a los vehículos por transitar a 63, 65 o 67 kilómetros por hora en zonas que siendo de alta velocidad tiene un máximo de 60. Se colocan límites absurdos de velocidad como de 55km/hora en plena carretera en Ventanilla. Cómo es obvio los vehículos caen uno tras otro pues es imposible ir en procesión en vías llamadas a ser de mayor velocidad.
El motivo de los límites absurdos de velocidad es que hay un grupo de empresas, tres, que han hecho un gran negocio con el drama de los conductores. Han recaudado en poco tiempo más de 130 millones de soles por concepto de estas papeletas. Hay toda una cadena de abastecimiento de la expoliación que sufren los dueños de los vehículos. Usted, si cae en esta trampa, tiene que pagar la multa, tiene que cancelar el secuestro de su vehículo y también debe pagar por la grúa que arteramente levantó su carro rumbo al depósito.
Todo esto se hace a la vista y paciencia de las autoridades de los gobiernos regional y municipal del Callao, con la colaboración eficiente del Ministerio del Interior a través de la Policía Nacional y del Ministerio de Transporte que se hace de la vista gorda.
En el Callao hay presencia del Estado, en abundancia. Pero de qué vale esta presencia si en el Callao solo sirve para maltratar, expoliar y arranchar el dinero de los ciudadanos. Con el pretexto de controlar el tránsito se ha diseñado un negocio que tiene como objetivo conseguir dinero y de ninguna manera mejorar las condiciones de circulación de los vehículos. No tengo la menor duda que parte de esos 130 millones de soles capturados a los ciudadanos conforman un gran faenón que algunos sinvergüenzas deben estar “disfrutando”.
Juan Sheput

Artículo publicado hoy en Diario 16