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sábado, 15 de mayo de 2010

Economía peruana: el irresponsable consumismo que nos puede llevar a una crisis

La crisis económica de Grecia y España no se diferencia mucho en sus orígenes de aquella que hace tres años padecieron los Estados Unidos. En los tres casos el nacimiento fue similar: una vocación irresponsable por el gasto.
En el Perú pasa algo similar. El verbo favorito es consumir. Consumir y consumir, pensando que los tiempos del boom económico serán permanentes, cuando todo indica que es un fenómeno pasajero, alimentado por un incremento de precios de los minerales (que pueden bajar) y por un gasto público irracional, impulsado por un gobierno que quiere batir "records" de crecimiento económico, sin que le interese la sostenibilidad del llamado crecimiento y mucho menos el futuro del país.
Algo que me llama la atención son los anuncios de que "el precio de las casas seguirán subiendo". A mi me parece que están sobrevaloradas y que más bien deberían bajar. El precio de casas, departamentos y la renta, el alquiler, están sobredimensionados. Ya se empieza a ver casas y edificios de departamentos sin compradores, vacíos, lúgubres, así que el anuncio que "el precio de las casas seguirá subiendo" puede, podría ser una estratagema publicitaria para que los ilusos o indecisos se animen a comprar, a pesar de los altos precios, que por una cuestión simple de mercado, deberían bajar.
Un reciente artículo de Moisés Naím, publicado en El País, dice que el origen de la crisis norteamericana radica en el gasto público desbocado, una prosperidad que se pensaba eterna y un consumismo irracional. Lo mismo le sucedió a Europa, continente en que, según Moisés Naím, durante el boom económico la gente consumió sin preocuparse del futuro, pensando ilusamente que sus ingresos van a ser permanentes, estables y crecientes. Cuando estalla la realidad con todo su dramatismo, empieza el desprendimiento de lo superfluo primero, lo importante después y lo necesario al final, ya en el núcleo de la crisis económica.
Ya en nuestro país se vienen encendiendo luces alarmantes de que el consumo es irracional y amparado en tarjetas de crédito. Los ingresos no prometen ser estables y nuestra situación puede ser más grave pues el crecimiento económico del Perú se basa en commodities, en un gasto público sobredimensionado, a lo cual hay que agregarle el saqueo de la corrupción y la ausencia total de innovación.
Recojamos el llamado a la reflexión que hace Moisés Naím y pensemos muy bien antes de embarcarnos en créditos irracionales e innecesarios.