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lunes, 24 de mayo de 2010

Cancillería del Perú "minimiza" notificación de La Haya a Ecuador


De repente creyendo que puede engañar a la mayoría de peruanos, el Canciller José Antonio García Belaúnde, el mismo que minimizó la usurpación de territorio peruano por parte de chilenos al compararla con su "chacrita", ahora pretende minimizar la convocatoria a declarar, por parte de la Corte Internacional de La Haya, a Ecuador.

Si La Corte de Justicia de La Haya pide la opinión de Ecuador es un triunfo, en una batalla, de la diplomacia chilena, que actúa astutamente aprovechándose de la pequeñez de visión del gobierno peruano, donde Alan García prioriza lo comercial y no tiene, en absoluto, idea de lo que está en juego. A Alan García lo que le interesa es quedar bien con los intereses económicos chilenos, aún a costa de la soberanía nacional, sí señor.

Desde hace dos años, la ex presidenta Michelle Bachelet, en tanto Alan García gozaba divirtiendo a las tribunas peléandose con Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez, empezó un proceso permanente de acercamiento a Bolivia y Ecuador, a raíz del tema de La Haya. En tanto Alan García deja la suerte del Perú en manos de sus amigos o de abogados lobbistas contratados jugosamente, en Chile se convoca a un Consejo de ex cancilleres y diplomáticos conocedores del tema y con contactos en La Haya. En tanto en el Perú, las personas que más saben de los diferendos con Chile, están fuera del proceso de negociación, empezando por los diplomáticos Manuel Rodriguez Cuadros y Luis Solari Tudela por mencionar sólo a dos.

Nuestra Cancillería, una vez más hace agua. Se limita a contentar o calmar a la población a través de declaraciones en medios de comunicación amigos, que no entienden de la trascendencia histórica de este tema.

Igual sucede con la inconstitucionalidad del Tratado de Libre Comercio con Chile, que a través del pronunciamiento del tribunal Constitucional exige enmiendas y precisiones al TLC y que la Cancillería oculta con el propósito de no entorpecer la actuación para la tribuna del doctor García, lo cual, como es obvio, causa la felicidad del presidente de Chile, Sebastián Piñera.

Si Chile quería consolidar su posición frente a Perú, no le ha podido pasar nada mejor que tener en el norte a un presidente de la "dimensión" de Alan García.