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viernes, 1 de enero de 2010

Nueve cosas que el ser humano aprendió sobre sí mismo en el año 2009

Los seres humanos solemos ignorar lo que nos acontece. El siguiente artículo, sin embargo, nos muestra una serie de detalles sobre nosotros. Lo hemos descubierto gracias a Google Reader en el ABC de España:

-Cientos de bacterias viven en la piel humana: Sabíamos que una legión de microorganismos, principalmente bacterias, vivía a sus anchas en nuestra piel. Pero no sabíamos que eran tantos. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano en Bethesda y que publicó la revista Science apunta a centenares de especies diferentes. Las comunidades bacterianas más diversas se encuentran en los antebrazos (44 especies diferentes como media), y su diversidad depende, entre otras cuestiones, de la cantidad de vello. Las menos diversas están justo detrás de nuestras orejas (19 especies diferentes como media). Los investigadores explican que a pesar de que existe una corta distancia «geográfica» entre las axilas húmedas y velludas y los antebrazos, suaves y secos, estos dos «nichos» son tan distintos entre sí a nivel ecológico como lo pueden ser los bosques tropicales de los desiertos.
-Algunos adultos conservan grasa de cuando eran bebés: Durante mucho tiempo, los científicos han estado convencidos de que la grasa marrón con la que nacen los bebés desaparece con el desarrollo. Sin embargo, un estudio publicado este año en la revista New England Journal of Medicine muestra que algunos adultos retienen esta grasa en su cuerpo. De hecho, es una grasa «buena», ya que ayuda a quemar calorías. Según los investigadores, las personas más delgadas tienen más probabilidades de tener esta grasa que las más rellenitas. El estudio sugiere que la grasa de los bebés podría jugar un importante papel en la regulación del peso corporal y, quizás, podría convertirse en una nueva forma de tratar la obesidad.
-Los que se acuestan tarde son más «despiertos» que los madrugadores: ¿A quién madruga Dios le ayuda? Los científicos ponen en duda el refrán. Las «alondras», aquellas personas que son más madrugadoras, pueden ponerse a trabajar antes que las demás, pero pagan un precio: no pueden mantener la concentración tanto tiempo como los que se quedan despiertos hasta tarde y permanecen acurrucados bajo las sábanas durante las primeras horas de la mañana. Un estudio examinó los niveles de atención de madrugadores y trasnochadores entre casi dos y once horas después de despertar. Ambos grupos tenían el mismo nivel de atención al principio, pero al final de la horquilla de tiempo, fueron los «búhos» los más capaces de mantener la concentración.

Si quiere que le hagan caso, hable al oído derecho / ¿Quiere pedirle un favor? Háblele al oído derecho: Si quiere que alguien le haga un favor, es más probable que tenga éxito si le habla al oído derecho en vez de al izquierdo. No es broma. Según un estudio, preferimos que alguien se acerque a nuestro oído derecho para hablarnos, caso en el que incluso somos más propensos a atender sus peticiones. Esta preferencia se debe al hecho de que el discurso que nos «entra» por el oído derecho es procesado por el lado izquierdo del cerebro, el hemisferio que «trabaja» la información verbal. Así que si tiene que acudir al banco a pedir un crédito, haga todo lo posible por situarse en un punto estratégico frente a su interlocutor. Toda ayuda es poca...


Un bebé de una familia francófona llorará «en francés» Los niños lloran en su lengua materna: Desde sus primeros días de vida, los bebés lloran en francés, inglés o español, ya que el llanto de los recién nacidos lleva la impronta del idioma de sus padres, según un estudio publicado en la revista «Current Biology». El descubrimiento sugiere que los bebés captan elementos de lo que será su idioma materno en el vientre de su madre. Para llegar a esta conclusión, los científicos grabaron y analizaron el llanto de 60 bebés sanos de pocos días, la mitad de ellos de familias francófonas y la otra mitad de familias fermanófonas. El análisis reveló claras diferencias. Los bebés franceses tendieron a llorar en un tono ascendente, mientras los alemanes lo hicieron en un tono descendente, unas diferencias características entre los dos idiomas.
-Por qué los recién nacidos no echan a caminar: Los científicos han descubierto la razón por la que los bebés humanos no pueden caminar al nacer mientras que los potrillos y las crías de jirafa se levantan y dan sus primeros pasos a las pocas horas de venir al mundo. La explicación es que todos los mamíferos comienzan a caminar básicamente al mismo tiempo de su desarrollo cerebral. Un equipo de científicos ha ideado un modelo que puede pronosticar el momento en que un animal aprende a caminar al usar información sobre el peso del cerebro adulto de dicho animal (que indica tiempo de desarrollo cerebral) y si la especie se para apoyando los talones en el suelo, como nosotros, o sobre las puntas, como los gatos y los caballos. El resultado es que aunque los humanos tal vez no caminan hasta casi su primer año de vida y una musaraña elefante lo hace apenas un día después de haber nacido, ambos organismos llegan a este importante hito al mismo momento de su desarrollo cerebral.
-Las personas que hacen un montón de cosas a la vez son más lentas: Aquellas personas que presumen de realizar un montón de tareas al mismo tiempo, en realidad, están entorpeciendo su propio trabajo. Según un estudio, aquellos que hacen varias cosas a la vez suelen obtener peores resultados que los que realizan una tarea tras otra de forma ordenada. El informe demostró que hacer mil cosas a la vez requiere más tiempo que hacerlas una tras otra y las personas con estos hábitos son más lentas cuando se ven obligadas a cambiar de trabajo.
-A la mayoría de los niños les falta vitamina D: Un estudio realizado en Estados Unidos ha demostrado que alrededor del 70% de los niños no tiene los suficientes niveles de vitamina D, un resultado que los investigadores consideran «impactante». Los científicos culpan a las dietas poco adecuadas y a la falta de exposición al sol. Estos bajos niveles de vitamina D pueden provocar trastornos óseos como el raquitismo y enfermedades del corazón.
-Vivir juntos antes del matrimonio puede terminar en divorcio: El sentido común dice que es mejor conocer bien con quien vamos a compartir la vida antes de ponernos un anillo, pero un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Denver apunta lo contrario. Según el análisis, las parejas que conviven antes de la boda son más propensas a tener matrimonios más problemáticos y terminar con una ruptura, mientras que los que comienzan su convivencia tras la ceremonia forman matrimonios más estables y duraderos. Quizás es que los primeros ya llevan muchos años aguantándose.