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lunes, 29 de junio de 2009

Si es cierto el complot ¿Por qué no denuncia a los complotadores?

Coincido con Ollanta Humala en el sentido que el gobierno de Alan García lo único que desea es desviar la atención respecto a su inmensa incapacidad. La falta de técnicos y la pobreza de ideas están en proporción inversa a las ansias de negocio y enriquecimiento de buena parte de los funcionarios del actual gobierno.
Cuando las prioridades van por el lado de la satisfacción personal, sucede lo que estamos viendo: un gobierno que conduce al país por el sendero del caos y que, día a día, retrocede en cada una de las conquistas logradas.
Los empresarios saben perfectamente que este gobierno es muy mediocre y que no ha hecho nada por consolidar los avances económicos logrados por el presidente Alejandro Toledo. Y los mismos empresarios se han dado cuenta de la enfermiza necesidad de cariño empresarial que reclaman García y sus ministros y funcionarios. Nunca ha sido tan fácil para estos señores del comercio y la extracción lograr leyes, decretos y normas que los favorezcan. Y como lo que mal empieza mal acaba, nunca ha sido tan endeble y poco durarero el logro obtenido.
El APRA está escribiendo con empeño más páginas vergonzosas en su ya triste legado. Sólo los ingenuos o los que no han leído historia pueden creer que el aprismo es un partido revolucionario. Todo lo contrario. Es el partido más conservador que hemos tenido. Cuando ha hecho una revuelta parlamentaria es porque defienden un interés económico de algún patrocinador y no el interés del país. A lo largo de su vida política el aprismo ha sido gran enemigo de los cambios a tal punto que saboteó una y varias reformas en aras de defender un statu quo conveniente para ellos o, repito, sus patrocinadores.
Por eso no nos debe extrañar los medios de comunicación que utiliza el APRA para expresar los comentarios de Alan García o sus altos personeros. Son los mismos medios que tienen accionistas que quieren una clase política débil y servil, como la que maneja al APRA en estos días, para poder hacer lo que deseen. Construcciones, concesiones, licitaciones, son favorables a estos pseudoempresarios que tienen medios de comunicación no como vehículos informativos sino como mecanismos de presión y chantaje.
Como de manera correcta se viene tratando, si hay un enemigo del sistema democrático pues ese el APRA de Alan García, y también sus aliados, que como repito pululan en el mundo del mercantilismo y del intercambio penoso de favores.