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martes, 30 de diciembre de 2008

En España premian al árbol del año


O mejor dicho en España premian a los árboles del año y a sus cuidadores por supuesto. El reportaje es interesante pues nos demuestra como la cultura va de la mano de la ecología, del amor a la naturaleza, y allí juegan un papel muy importante los árboles.

En mi país Perú, es una lástima que no exista una cultura generalizada de amor y devoción a los árboles. He leído y escuchado como señoras y señores tienen la necesidad de derribar un añoso árbol por el hermoso y natural hecho de llenar las veredas de hojas secas o flores amarillas, como es el caso de las bellas tipas que florecen en verano en la ciudad de Lima. Así estamos, qué se puede pedir si Lima tiene un alcalde, el señor Luis Castañeda Lossio que no duda en derribar árboles de 70 años de edad y plantar en su lugar sauces, que no sólo tienen pocos años de vida sino que exigen de muchísima agua, razón por la cual sólo se les debería plantar alrededor de ríos o acequias. En fin. Los dejo con este interesante artículo que nos trae El Mundo:



Premiados un olmo alcarreño, un tejo y un roble asturianos y un bosque gallego
Es un reconocimiento para las gentes del medio rural que cuidan estos árboles
El concurso cuenta con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente
PEDRO CÁCERES
MADRID.- «La plaza es amplia y cuadrada, y en el centro tiene una fuente de varios caños, con un pilón alrededor, y un olmo añoso. Olma le llaman porque es redondo, copudo, matriarcal, un olmo tan viejo quizá como la piedra más vieja del pueblo». Las líneas las escribió Camilo José Cela en Viaje a la Alcarria. La plaza es la de Pareja, en Guadalajara. Y el olmo, o la olma, sigue allí, en pie, sólo un poco más vieja.
Ese olmo literario es uno de los galardonados este año en los Premios Árbol y Bosque del Año que organiza la ONG Bosques sin Fronteras en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y la empresa Bosques Naturales. Un roble y un tejo asturianos y un bosque gallego le han acompañado en las categorías de Árbol Gigante, Árbol Longevo, y Bosque Amenazado.
Los Premios Árbol y Bosque del Año se entregaron por primera vez en 2007 y tienen el objetivo de mejorar el conocimiento sobre los más emblemáticos de España. Como explica Susana Domínguez Lerena, presidenta de Bosques sin Fronteras, se pretende «desarrollar actuaciones de conservación y crear una cultura para el medio urbano que resalte la función social de árboles y bosques».
La entrega de los premios, se convirtió en una exaltación del campo y sus gentes. «Los protagonistas son las personas que están junto a los árboles. Hay que poner en valor a la gente que los cuida», afirmó Domínguez Lerena. Allí estaban los alcaldes de todos los pueblos que han obtenido premio. Uno de ellos, Francisco Javier del Río, regidor de Pareja, miró también hacia el pasado:«El premio no es sólo de los vecinos actuales, sino de todas las generaciones que han cuidado el árbol que llena de vida nuestra plaza».
Incidiendo en el apoyo a las gentes del campo, a las que reconoció todo el mérito de estos premios, Paloma López Izquierdo, subdirectora general de Igualdad y Modernización del Ministerio, destacó que el espíritu del actual organismo ministerial, que fusiona competencias de medio ambiente y el mundo agrario, es impulsar el desarrollo sostenible del medio rural.
Hace falta un catálogo nacional
Los premios incluyen una ayuda de 3.000 euros que debe destinarse al cuidado y difusión del árbol. Los galardones también suponen un reconocimiento social. La protección ante amenazas es otra cuestión. Porque las competencias en esta materia son de las comunidades autónomas y mientras unas han elaborado catálogos de los árboles más importantes y llevado a cabo protocolos para su salvaguarda, otras no tienen tan avanzado el trabajo.
Además, no hay una norma ni un catálogo nacional para árboles singulares y tampoco una vía para reconocer a los propietarios de terrenos el esfuerzo, la dedicación o el cuidado que prestan a este verdadero patrimonio nacional. Esta es la lista de los ganadores de 2008.
Árbol gigante. El Carballón de Valentín (Tineo, Asturias), premio Árbol Gigante, representa a la perfección esta categoría con sus 7,7 metros de perímetro, 13 metros de altura y 15 metros de diámetro de copa. Se estima que Quercus robur nació alrededor de 1160.
Árbol longevo. El Tejo de la Iglesia está en el concejo de Bermiego-Quirós, (Asturias) y se le estima una edad de 1.000 años. Es uno de los tejos (Taxus baccata) más monumentales de Europa. Se encuentra en un paraje de gran belleza donde antiguamente se encontraba el cementerio del pueblo.
Árbol cuidado. A la Olma de Pareja (Ulmus minor) se le calculan cinco siglos. Pese a que la plaga de la grafiosis acabó con casi todos los olmos de España desde los 80, se ha salvado gracias a los cuidados fitosanitarios que el pueblo le ha dado.
Bosques sin Fronteras recibió este año 90 candidaturas. Las categorías de Árbol Emblemático y Árbol Histórico quedaron desiertas por deficiencias en la presentación de las candidaturas.

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