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miércoles, 26 de febrero de 2014

El gabinete Castilla



No tengo la menor duda que el actual gabinete ha sido propuesto por el ministro de Economía Luis Miguel Castilla. De eso trata mi columna de hoy en Diario 16.
El gabinete Castilla
La inmadurez en la conducción del país por el trío Humala-Heredia-Castilla nos está llevando a extremos insólitos en la historia del Perú político.  Nunca se ha visto que la juramentación de un nuevo presidente del Consejo de Ministros sirva para iniciar un periodo de inestabilidad como es el caso actual que nos ocupa, en que el premierato de René Cornejo es el punto de partida para una ola de críticas, reclamos, aclaraciones;  que abarcan diversos protagonistas, dirigencias partidarias, gremios, sindicatos y gobiernos regionales. En lugar que el inicio del gabinete presidido por René Cornejo sirva para calmar las aguas ha servido para agitarlas. Y, en ese sentido es necesario precisarlo, sólo hay tres responsables: Luis Miguel Castilla, Nadine Heredia y el presidente Ollanta Humala con su creciente y evidente debilidad.
Luis Miguel Castilla es el premier de facto. Ha actuado con cálculo y alevosía en maltratar al expremier César Villanueva, con lo cual todo lo que se había ganado en contención de los gobiernos regionales por temas como el canon, se ha perdido. Su afán de ser un servidor de poderosos intereses económicos lo ha llevado a poner en peligro la frágil estabilidad del país. Con su actitud ha perjudicado la institucionalidad que él pregonaba construir y defender. A veces pienso, pues es mi derecho, que el impulsar el grotesco aumento de seis mil dólares a los ministros tenía por objeto satisfacer los deseos salariales de llevar al gabinete a sus amigos, cuestión que ha hecho sin ningún tipo de pudor.  Es por ello que el actual gabinete se  parece a un conjunto de profesionales en que prima el criterio del  empleado, preocupados de su sueldo, sin nivel político e incapaces de hacer política. Lo único que falta es que los pongan a marcar tarjeta.  La designación ha sido tan dirigida e influenciada por Luis Miguel Castilla que nadie cree en la  posibilidad de ver a un premier como René Cornejo acercándose al presidente Ollanta Humala para indicarle quiénes deben ser los futuros integrantes del gabinete ministerial. Es un gabinete que nace desprestigiado, por obra y gracia de la triada inexperta  que nos gobierna y del maltrato impartido a Don César Villanueva.
Por otro lado un gabinete ministerial se caracteriza por su composición multidisciplinaria. Ese es uno de los atributos de un consejo de ministros.  Eso no existe en la actualidad. La concentración de economistas allegados al ministro Castilla hace imposible un debate o una decisión contraria a los intereses que defienden. Estamos en presencia del nacimiento de una suerte de autoritarismo al servicio de grupos mercantilistas lo cual es impropio de un gobierno democrático.
Durante el fujimorato estuvimos en similar condición. Desde el Ministerio de Economía y Finanzas se ejerció una imposición de políticas públicas al servicio de poderosos intereses económicos.  Montesinos y la burocracia del MEF jugaba en pared con el consentimiento de Fujimori. Promovían un mercado sin ningún tipo de regulación (al margen de la Constitución) y sin ningún respeto por el consumidor. Lo mismo sucede en la actualidad con una gran diferencia: durante el fujimorato vivíamos técnicamente en una dictadura, hoy no. Es penoso que gracias a Ollanta Humala los poderes fácticos, aquellos que desde el poder económico o mediático deciden, se hayan impuesto en el proceso de conducción y toma de decisiones en el país. La debilidad de Ollanta Humala se ha puesto de manifiesto en la designación del último gabinete en que ninguna de sus propuestas  ha sido tomada en cuenta.
Este es un gabinete que nace de espaldas al país. Tal vez la mejor manera de comprobarlo es que los pocos políticos o comentaristas  que lo defienden son los mismos que siempre están del lado de poderosos intereses económicos.

Juan Sheput

miércoles, 12 de febrero de 2014

Gobierno decreta aumentos para ministros



De inoportuno y poco técnico ha sido calificado el último aumento que el gobierno de Ollanta Humala ha decretado para ministros y altos funcionarios del estado. De ello trata mi columna en Diario 16.
 
Aumentos  en año electoral
Con complejo de culpabilidad, el gobierno ha procedido a otorgar un aumento de sueldo a los funcionarios de más alto nivel de la administración pública. Para ello, el último sábado, fue publicado un decreto supremo en el que se daba cuenta de este aumento que, en el caso de los ministros, llega al cien por ciento. Llama la atención que, en paralelo, el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, no tocara este tema durante sus presentaciones públicas de dicho día no se sabe si por desconocimiento o cálculo político. El vocero en este caso ha sido el Ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, quien ha salido a defender el aumento. Por eso no llama la atención que como consecuencia de esto haya cierta unanimidad en los formadores de opinión respecto a la necesidad de aumentar de sueldo a los ministros.  Se sabe de la eficiencia de los relacionistas públicos del MEF, de allí la unanimidad de criterio en los medios de comunicación.
Pero lo que digan los “opinólogos”  no coincide necesariamente con lo que se siente en la población. En parte es por la contradicción de los argumentos. Los comunicadores  que hoy defienden con entusiasmo las tesis gubernamentales, entre ellas  el aumento a los ministros,  tenían una posición cómplice y silente en el fujimorato (con sueldos aún mayores en el sector público y en el Congreso); fueron sumamente críticos con Alejandro Toledo (el cual ante presión pública hizo una primera rebaja de sueldos que hoy ignoran por conveniencia); tuvieron un comportamiento complaciente con la irracional rebaja de Alan García (o su protesta fue tan elocuente que se confundía con el silencio mayoritario) y ahora defienden a capa y espada un aumento por demás inoportuno, en lo político, y exagerado en lo económico.
El aumento ha sido realizado de acuerdo a la nueva ley del Servicio Civil aprobada en junio del año pasado y que está en proceso de reglamentación. Es decir, el pretexto que usualmente utiliza el MEF, que la ley no está reglamentada y que por tanto no se puede aplicar, no se utiliza en esta oportunidad para otorgar un aumento del cien por ciento a los ministros y altos funcionarios que en definitiva tendrá un efecto espejo en otros sectores de la administración pública. Por lo visto hay dinero para algunos privilegiados y no para los fonavistas, los jubilados, policías, enfermeras, médicos y demás trabajadores que esperan la solución de sus reclamos. Carlín, en ese sentido, ha publicado una genial caricatura en La República del día de ayer.
El aumento alcanza a ministros, viceministros, secretarios generales, titulares de órganos colegiados, gerente general de gobiernos regionales y gerentes municipales. Por lo tanto, por extensión, y en aras de la proporcionalidad se extenderá, en muy pocos días, a todos los otros funcionarios de gobiernos regionales y municipalidades, todo ello en un año electoral. Una gran irresponsabilidad la del Ministro Luis Miguel Castilla, quien otorga aumentos injustificados que lo único que generará es un aumento exagerado del gasto corriente.
El Ministro Castilla decía que el Ministerio de Economía estaba “bajo extorsión” cuando le reclamaban un justo aumento los miembros del Poder Judicial. Esa figura no se la aplica cuando pone en esta extraña circunstancia al gobierno de Humala, quien a poco de haber cosechado escasos puntos de popularidad por el autoengaño de La Haya, corre el peligro de perder lo ganado artificialmente por esta realidad de un aumento desproporcionado. Juan Sheput

jueves, 6 de febrero de 2014

Gastón Acurio no postulará a la presidencia en el 2016

A través de las ondas de Radio Capital, el reconocido chef peruano Gastóin Acurio reiteró que no postulará en las elecciones del año 2016 a la presidencia de la República. Es una lástima pues, aunque la noticia no es definitiva -la política da muchas vueltas-,  habría sido una gran oportunidad para que la política peruana se refresque.
¿Por qué considero que Gastón Acurio le daría un nuevo aire a la política local? Pues, para no abundar en su trayectoria ampliamante conocida, Gastón Acurio representa a un país pujante que en base al empeño de personas pertenecientes a todos los sectores sociales apuesta por el emprendimiento y por el beneficio nacido del esfuerzo propio. Por otro lado considero que se requiere un cambio generacional. En algún momento consideré que Ollanta Humala podría haber representado ese cambio que se requiere a gritos en el escenario político del país pero fue un gran fiasco. El presidente Humala es lo más conservador para un sistema de usos y costumbres que requiere de cambios para darle un nuevo impulso al crecimiento económico naciona y, a partir de allí, ser un país desarrollado.
No puedo dejar de decir que los más entusiasmados con la candidatura de Gastón Acurio (no, no son los de Acción Popular) eran los jóvenes. Por ello, por extensión se podría inferir que el más preocupado sería Pedro Pablo Kuzcynski que antes, a través de las redes sociales, los capitalizó muy bien. Tal vez por ello, por su llegada favorable a la juventud, Gastón debería de reformular su mensaje acciopopulista. Si bien es cierto por el lado paterno es muy cercano al partido de Belaúnde, también es cierto que esa cercanía podría ahogarlo tal y como la tradición política ahogó a otro gran peruano, Mario Vargas Llosa.
En todo caso aún faltan 25 meses para la próxima elección. Y si bien es cierto no hay porqué dudar de la palabra de Gastón Acurio también es necesario recordar que la política no se mueve por las leyes de la lógica así que una candidatura bien podría ser bienvenida. Sea cual sea su decisión Gastón debe tener cuidado con su declaraciones pues así haya manifestado que no desea postular será muy difícil que la población deje de verlo como candidato, más aún cuando brinda declaraciones sobre asuntos de interés nacional.
En lo personal considero que es muy bueno para el país que personalidades con trayectoria correcta como Gastón Acurio hayan entendido que la política es el campo por excelencia del servicio público. El Perú merece ese tipo de participaciones.

Historia y coyuntura, a propósito del fallo de La Haya



Historia y coyuntura
Que la historia se repite no queda duda. Se ha encargado de recordárnoslo con un spot el gobierno de Ollanta Humala. Ha comparado el reciente resultado de La Haya con lo acontecido en 1929. El spot dice que ambas situaciones son similares. No le falta razón. Hace 84 años también nos contentamos con el premio consuelo de la recuperación de Tacna y la pérdida definitiva de Arica, su extensión natural. Hoy, al igual que hace 84 años, la clase dirigente pide mirar hacia un futuro común y “hermanado”. Hoy al igual que ayer se intenta ridiculizar a quiénes tienen una posición discrepante que desentone con la mayoría que acepta la realidad con resignación.  Se niegan a ver lo evidente: que  84 años después, el tratado de 1929 sigue,  por empeño chileno, con varios puntos pendientes de culminación.
En ambas oportunidades los fenicios de la política vieron en el resultado un triunfo. Todo lo reducen a lo económico y comercial. Se olvidan que el intercambio es consecuencia de la fortaleza de un estado que debe privilegiar lo que es su fundamento, es decir soberanía, población y territorio. Dicen que no se debe discutir por un pedazo de tierra. Eso puede tener validez en estados débiles y sin clase dirigente, pero no en aquellas que tienen criterio geopolítico y de proyección estratégica. China, por ejemplo, es el principal socio comercial del Japón y sus tratados comerciales se han puesto en entredicho por unas  pequeñas islas cuya soberanía ambas potencias se disputan.  Esa actitud dignificante de un estado ni siquiera se puede discutir en el Perú.
Desde el 27 de enero asistimos a un autoengaño masivo que nos señala que lo de La Haya es un triunfo. Enfebrecidos soñamos con riquezas marinas que nadie sabe por qué no hemos explotado hasta ahora en los casi 3,000 kilómetros de litoral costero “hasta las 200 millas”. Es difícil ver la realidad. Mientras en nuestro  caso la riqueza está por averiguar cuanto tiene de potencial, Chile mantiene intacta su explotación pesquera, ahora a perpetuidad y  logra su objetivo de consolidar la usurpación de una parte de nuestro mar al obtener que sus fronteras se delimiten desde el  Hito No. 1 convirtiendo a una parte de nuestra costa en territorio seco. Ello,  que va en contra de todos los escenarios planteados antes del fallo de La Haya,  es visto por el gobierno de Humala y la casi totalidad de la clase dirigente del país con naturalidad. La historia, efectivamente, con otros actores, se vuelve a repetir.
Es cierto que hay continuidad en el proceso que nos llevó a demandar a Chile ante La Haya. Y por eso mismo, por tratarse de una política de Estado, es que la misma no se  puede evaluar con las pasiones propias de la coyuntura. Evaluar una situación como la que atraviesa el país merece el juicio sereno e imparcial de la Historia. Así fue con el tratado de 1883, con el de 1929 –ambos con resultados condenatorios para nuestra clase dirigente- y así será con el 2014. En el juicio de la historia no habrá cargamontón mediático ni políticos atarantadores que en su afán de cubrir su vergüenza interior y ausencia de argumentos recurren a insultos y descalificaciones.
En estos días, en el afán de convertir el veredicto de la Corte que dice con claridad derechos económicos  y no soberanía marítima  territorial, la derecha peruana y el gobierno han coincidido con lo que el general Juan Velasco Alvarado llamaba el “Mar de Grau”. Nuestro mar es “hasta las 200 millas” dicen  con entusiasmo sabiendo que esto sólo es verdad hasta las doce primeras millas.  Durante la llamada Revolución Peruana nuestro mar era cobijo de grandes embarcaciones rusas y japonesas que pescaban –y siguen pescando ahora con la compañía de embarcaciones chinas- a sus anchas pues simplemente no nos ampara el derecho internacional.
En medio de toda esta miseria que la historia se encargará de decantar (bueno es en ese sentido  que muchos hayan planteado posición, en un sentido u otro,  escrita o verbal) también hay lugar para lo anecdótico o para una futura crónica de la infamia política: por discrepar se quiere sancionar con 120 días a un congresista que tuvo un arranque de dignidad y planteó su protesta una vez que el presidente Humala había culminado su mensaje. Jorge Rimarachín es la expresión política de un sector del pueblo peruano que no cree en la versión oficial ¿Se le quiere sancionar por ello? No lo creo. Desde mi punto de vista se le quiere sancionar a Jorge Rimarachín porque con su actitud les recuerda a los otros congresistas la profundidad de su autoengaño. En el fondo saben que tiene  razón, pero no toleran que en el parlamento peruano haya por lo menos un congresista que tenga el coraje de decirle al emperador que está desnudo.
El congresista Jorge  Rimarachín haría bien en preocuparse de lo verdaderamente importante, el juicio de la historia  y no de la menudencia  en la que se solazan algunos de sus colegas en la junta de portavoces.

Juan Sheput

domingo, 2 de febrero de 2014

Nicolás Lynch: ¿Qué nos queda después de La Haya?

Gran artículo publicado en el espacio La Otra Mirada por el destacado catedrático y político peruano Nicolás Lynch. Presenta una visión distinta al triunfalismo oficial, que engañando masivamente, quiere presentar como una victoria jurídica lo que ha sido una catástrofe en toda la línea:

¿Qué nos queda después de La Haya?

Pasan los días después del fallo de la Corte de la Haya y va quedando claro lo sucedido. Como siempre en las relaciones entre el Perú y Chile, nuestros vecinos del sur se llevan la carne y nos dejan a nosotros el hueso. 
¿Significa esto que no debemos acatar el fallo? No, de ninguna manera.
Como Estado peruano nos sometimos a la jurisdicción de la Corte y debemos aceptar su veredicto que tiene rango de tratado internacional. Pero para ello no hay que comulgar con el triunfalismo oficial y los medios que le hacen coro porque esta actitud oculta la realidad de nuestra relación con Chile y de nuestra política exterior. La experiencia nos tiene que servir de lección en dos sentidos; primero, para cambiar la dinámica de nuestra relación con Chile, y segundo, para reorientar nuestra política exterior.
 Ahora bien, para que la experiencia sirva de lección tenemos que anclar nuestra reflexión en la historia, no para hacer un ejercicio de nostalgia sino para mirar con claridad hacia adelante. Empecemos por el cambio de dinámica.
En todos nuestros tratos con Chile, me refiero al Tratado de Ancón de 1883, al Tratado de 1929 y al Acuerdo de Libre Comercio de 2006; Chile se ha llevado la mejor parte y nos ha dejado a nosotros algún premio consuelo. En el Tratado de Ancón tuvimos que firmar la cesión definitiva de Iquique y Tarapacá y la temporal de Tacna y Arica, a cambio de que desocuparan el país. En el Tratado de 1929, ante la negativa chilena de cumplir con el Tratado de Ancón y realizar el plebiscito sobre el destino de Tacna y Arica, tuvimos que aceptar la cesión definitiva de Arica para que nos devolvieran Tacna. 
En el Acuerdo de Libre Comercio, les dimos casi todo lo que querían, incluido el arbitraje para la solución de disputas, pero ellos no nos dieron mayor preferencia para nuestras inversiones ni seguridades de buen trato para nuestros migrantes. El resultado, como hemos publicado en Otra Mirada, es el 10 a 1 que en términos de inversiones tenemos como desbalance con Chile, ellos 9,550 millones invertidos en el Perú y nosotros 919 millones invertidos en Chile con cifras para el año 2012.
 Lo mismo ha sucedido con el fallo de la Haya. Nuestra argumentación jurídica ha sido tan pobre que la razón legal la Corte se la ha dado a Chile con la línea que parte del hito 1 y sigue el paralelo por 80 millas; y la solución política para nosotros con la línea equidistante a partir de ese punto y hasta las 200 millas. Lo primero, le permite conservar a Chile lo fundamental de la riqueza marina de la zona, que es el recurso económico más importante, mientras nos concede a nosotros una zona de extensión importante pero de mucho más difícil acceso y cuya riqueza está por determinar. 
Además, esta línea de frontera marítima enclaustra definitivamente a Tacna, quitándole posibilidades de desarrollo a la pesca artesanal del lugar. La agenda positiva que nos queda desarrollar hacia adelante en la relación con Chile debe partir por ello sobre bases distintas a las que ha venido teniendo esta relación. 
Hay que pasar a pactar ventajas mutuas y no esta reiteración de ventajas para uno y consuelos para el otro. Pero esto no es solo un asunto de firmeza diplomática frente a Chile sino también un cambio de actitud en el Estado peruano que debe empezar a defender lo nuestro y dejar de pensar solo en las élites limeñas y en los grandes grupos económicos, la mayor parte de las veces extranjeros. El cambio de dinámica y la agenda positiva solo serán posibles dentro de una reorientación global de nuestra política exterior. 
Una nueva relación con Chile debe darse volviendo a priorizar la amistad con nuestros vecinos, empezando por cumplir nuestros compromisos con Bolivia, promoviendo la integración regional, la UNASUR y el CELAC, y no como se viene haciendo la Alianza del Pacífico y el nonato TPP. 
Es empezando por mirar a la región que podremos mirar mejor a Chile y no al revés como creen los que nos gobiernan. Para que este cambio de política exterior se concrete hay que impulsar un debate nacional sobre el punto y no dejar que las decisiones se sigan tomando a puerta cerrada, secuestrando de esta manera el ejercicio de la voluntad popular. Así es como construiremos una visión nacional y compartida de nuestras relaciones exteriores.

Alan Fairlie: Perú y Chile, agenda de "integración" o anexión

El Perú se debe sentir orgullos de tener hijos que se niegan a validar el engaño masivo del "triunfo" en La Haya. Lo único cierto del discurso oficial es que con este veredicto a lo mucho se deberían cerrar las disputas limítrofes. Lamentablemente Chile no está teniendo una postura a favor de este considerando sino más bien está planteando una serie de condicionamientos que no hacen sino pensar en que sigue de acuerdo  a su comportamiento histórico.
En el presente artículo, publicado por Alan Fairlie PhD en Economía, y destacado catedrático de la PUCP, se señala el hecho que se debe revisar nuestra política comercial con Chile y sobre la necesidad de entender los alcances de un fallo a todas luces desventajoso para el Perú.

PERÚ - CHILE AGENDA DE ANEXIÓN ("INTEGRACIÓN")

En discurso ante el Parlamento el 31-01-14, el presidente Humala ha señalado que la única agenda pendiente es la integración. No Presidente: es la implementación del fallo. Una mayor “integración” ahora sería consolidar la chilenización del Perú.
El fallo
Se pueden destacar dos hechos. Primero, que se siguió una política de Estado para la demanda, aunque no siempre motu proprio, sino por una vigorosa demanda popular que la hizo inevitable. Segundo, se recupera una porción de territorio marítimo que estaba bajo jurisdicción chilena. Pero no se justifica el triunfalismo y el sobredimensionamiento del hecho, por varios motivos.
Se dijo que no había límites y la Corte dijo que sí, en base al Tratado de 1954 y notas diplomáticas peruanas que lo aceptaban en diferentes momentos, como en 1968-69. Se planteaba la equidistancia (solicitando solo la mitad de lo que correspondía según esa tesis), y la Corte dijo que era el paralelo hasta las 80 millas (10 votos a 6, por poco le dan todo a Chile). Señalamos La Concordia como punto de partida de la frontera, la Corte señaló el Hito número 1 para la marítima, nuevamente por documentación peruana que lo aceptaba.
El triángulo externo está más allá de las 200 millas chilenas, del triángulo interno se le da parte al Perú. Pero no se toca nada en lo que Chile tenía soberanía, Tacna no gana nada, y Chile anuncia que al ser zona económica exclusiva mantiene sus derechos de libre navegación marítima, aérea y de pesca. Podremos discutir sobre riquezas nuevas a encontrar en lo obtenido, pero la riqueza actual queda en su totalidad para Chile.
Se discute que la Corte falló contra lo que sentenció en casos previos. Pero lo central es que autoridades peruanas en diferentes momentos firmaron y, por traición o ignorancia, validaron las tesis chilenas. No es el momento, pero se debe desenmascarar a esos responsables, y no volver a cometer los mismos errores en el futuro.
La implementación condicionada
El fallo se tiene que acatar y ejecutar, pero el Perú no manifestó su discrepancia con el mismo como sí lo hizo correctamente Chile. De exigir cumplimiento inmediato, pasamos a aceptar gradualismo. Se exige agresivamente desde el vecino país que declaremos que no tenemos más temas pendientes, y ya lo declararon en Lima diferentes voceros oficiales, incluida nuestra máxima autoridad, sólo falta firmarlo. Se exige cambio de leyes mineras, pesqueras, línea de bases, de la Constitución, firma de la Convemar, de manera impertinente. Y si bien se declara formalmente que no aceptamos condicionamientos externos (más contundentes han sido las declaraciones no oficiales), ya hay voceros que explican que nuestra Constitución está acorde con la Convemar, que el libre tránsito está garantizado, que modificaremos nuestras leyes.
Simultáneamente, se crea un conflicto en torno al triángulo terrestre. Así, alcanzan dos objetivos: empantanan el proceso y presionan a ver si se ganan alguito más.
Hay voces internas que siguen hablando de nuestros encuentros e historia común, de cómo tuvimos un equipo de fútbol combinado, que hay que reescribir la historia, seguir con foros binacionales donde se dore la píldora a la población. Pero, la realidad y la reacción chilena frente al fallo los desnuda y pone en evidencia ante la población, que es sabia y no estúpida como suponen.
No solo se requiere firmeza y unidad nacional, sino que los mejores y más profesionales asuman la misión de la implementación. No podemos tolerar improvisados, por muy buena voluntad que tengan. No podemos seguir metiendo la pata con nefastas consecuencias históricas.
Agenda futura
Como supuestamente hemos ganado, Chile quiere, además, compensaciones. Quiere gas, energía, “perfeccionar” el TLC, construir una dinámica fronteriza funcional a sus intereses, terminar de consolidar su hegemonía con la Alianza del Pacífico. Más “integración”.
Y, hoy como ayer, aquí están los quintacolumnas que les hacen eco y que trabajan febrilmente por implementar sus designios. Inclusive en la esfera oficial, ministros que llaman a vender gas, a buscar una mayor “interdependencia” económica. En el pasado eran los trabajadores que, como parte de la política de solidaridad internacional del proletariado, reclamaban a los Estados esa integración y no seguir con las fronteras artificiales que separaban a los pueblos. Hoy, son los empresarios los que señalan que tenemos que seguir con el comercio y la inversión, ya que nos une el futuro, y las excelentes ganancias, habría que añadir.
Mientras en Chile los líderes empresariales han formado parte o han coordinado con sus fuerzas de seguridad y persiguen objetivos estratégicos de su país, en nuestro caso tenemos un panorama desolador, en la mejor de las interpretaciones, por miopía histórica.
¿A qué integración alude Ud., Presidente Humala?
La relación económica con Chile es asimétrica en comercio e inversión. Es la de un intercambio norte-sur, materia primas vs manufacturas y servicios. Inversiones y control en múltiples sectores incluidos los estratégicos, frente a inversiones sobrestimadas peruanas en restaurantes, joyería y algunas industrias donde se han comprado acciones. Un TLC suscrito que consolida esas asimetrías, y que se busca “perfeccionar” constantemente. Seguir en ese camino solo consumaría nuestra dependencia económica, paradójicamente teniendo nosotros las materias primas, energía, sectores y regiones emergentes que aseguran nuestro desarrollo. La agenda del desarrollo sí que es urgente para el país y la macrorregión sur. Sobre todo, para la Heroica Tacna, independientemente del cumplimiento o no del fallo
Desarrollar nueva matriz energética, construir el polo petroquímico en el sur, potenciar Petroperú, fomentar nuestra industrialización y exportación de servicios, asegurar los recursos necesarios para nuestra Defensa Nacional. Todos son instrumentos de una estrategia integral. No hacerlo no tiene perdón, porque a diferencia del pasado hoy sí tenemos el financiamiento. Aunque hay ejemplos de cómo decisiones o directivas públicas del Presidente han sido bloqueadas impunemente en su implementación, por el ministro del billete
Si Chile no cumple el fallo, sería el colmo que se siga cediendo a sus pretensiones expansionistas. Adiós "cuerdas separadas". Sólo hay una, la del desarrollo y la dignidad nacional. Bien advertía el embajador Oswaldo de Rivero, que el tema no es jurídico principalmente, sino que en la implementación priman el Poder Nacional y la Geopolítica. A los responsables de la usurpación de nuestro mar con sus acciones, hay que sumar en el banquillo de los acusados a los que debilitaron nuestra defensa nacional propiciando un desarme unilateral.
Hubo unidad nacional en la demanda, debe haber unidad nacional en la implementación. Pero no en el camino de las concesiones y la genuflexión que solo completarán la chilenización y virtual anexión del Perú, sino en el de la dignidad y defensa de la soberanía nacional.
Presidente Humala, actúe en consecuencia, tome las acciones y haga los cambios ministeriales que tenga que hacer. Todos apoyaremos.
 
La anexión es ahora
La diplomacia peruana es apéndice de la chilena; la política de defensa del Perú la dicta Chile prohibiendo que el Perú se arme bien y proponiendo instructores chilenos para la fuerza armada peruana. Los gobiernos del Perú se han subordinado completamente a Chile, alineando como vasallos en el proyecto geopolítico chileno de dominar esta parte de la costa del Pacífico. Hemos tenido la ministra chilena Carolina Trivelli en el gabinete de ministros, Lan-Latam es la aerolínea de bandera del Perú. La fuerza armada peruana hace méritos ante Chile regalándole sin combate cuatro hectáreas de Tacna y su mar. ¿Estamos anexados o no? N. de R. Con Nuestro Perú.

Juez ad-hoc designado por el Perú votó por causa de Chile

Se ha dicho, con inexactitud, que la función de un juez ad-hoc es independiente de la parte que lo designa y, en algunos casos se le ha confundido hasta con la función de un árbitro. No es así. Un juez ad-hoc es designado por una de las partes para persuadir al resto de jueces de las bondades de la posición de quien lo designa. Es decir, según el reglamento de la misma Corte Internacional, el juez ad-hoc Gilbert Guillaume, designado en el año 2008 durante el gobierno de Alan García, no sólo no era peruano, como es obvio, sino que no cumplió el encargo de persuadir a sus pares de la solidez jurídica del Perú sino más bien votó en contra de ella. Lo más lamentable es que de esto ni siquiera se dan cuenta en el Congreso donde los parlamentarios aplauden un fallo que es lesivo a los intereses de la patria. El siguiente es mi artículo publicado en la última edición del semanario  "Hildebrandt en sus trece".



Los extraños votos del Dr. Guillaume
Celebrar como triunfo lo que es una derrota  y no reconocerlo,  me hace pensar que en el Perú no sólo se ha perdido por completo el sentido del honor sino que dicha actitud nos condenará a seguir cometiendo los mismos errores. Una vez más el gobierno de turno y  la diplomacia peruana han hecho un papelón que podrán disimular coyunturalmente, gracias a los amigos que tienen en la gran prensa, pero que saldrá a la luz, con todas sus miserias, cuando llegue el día de poner en blanco y negro los sucesos de estos días en la historia del Perú.
Al inicio del segundo gobierno aprista tuve el encargo de mi partido de representarlo en el Acuerdo Nacional. Allí compartimos, junto a representantes del Partido Nacionalista, la responsabilidad de exigir al gobierno la necesidad de elevar cuanto antes  la demanda por el diferendo marítimo con Chile ante la Corte Internacional de Justicia. Uno de los puntos fundamentales de nuestro petitorio consistía en saber si el gobierno de Alan García estaba considerando el Punto de la Concordia como el inicio de nuestra frontera marítima. Teníamos indicios que no iba a ser así lo cual, aunado a la negativa del gobierno en contestar, incrementaba nuestra preocupación. Posteriormente, como consecuencia de la presión política y de algunas fuerzas de la sociedad civil el gobierno finalmente consideró al Punto Concordia como el núcleo de la demanda peruana. Esa posición nos satisfizo pues era lo consagrado en el  Tratado de 1929 y su desconocimiento era a su vez la columna de la usurpación territorial chilena.
Días después el Perú presentó la demanda ante La Haya  y, en Marzo del 2008, según el reglamento de la Corte, nuestro país nombró al profesor Gilbert Guillaume, de nacionalidad francesa, como Juez Ad-Hoc ante el Tribunal Internacional. Chile también hizo lo suyo, designó al  Juez Francisco Orrego Vicuña, chileno de nacimiento y profesor de la Academia de Derecho Internacional de La Haya. Optó por un connacional entendiendo que así sus intereses estarían mejor salvaguardados.  Analizar si las consecuencias de  esta designación fueron buenas o malas, se pueden evaluar a partir de lo obtenido. No tengo la menor duda que, durante el proceso, el cabildeo chileno ha sido muy eficaz. Basta con analizar los resultados de las distintas votaciones, en las cuáles el número de votos que avalan la postura chilena es muy superior a los que nos dan la razón. Peor aún, ni siquiera el representante del Perú, Dr. Guillaume, votó por los argumentos de nuestro país como se señala a continuación.
Recordemos que la columna de nuestra demanda era que la frontera marítima se inicia en el Punto de la Concordia. Lo menos que podíamos esperar era que el juez Guillaume defendiera esta posición y la acompañara con su voto. No fue así. Votó a favor de la hipótesis chilena junto al representante chileno, Juez Francisco Orrego Vicuña y 14 jueces más. Consagró así, indefectiblemente, que la frontera marítima entre Perú y Chile se iniciaba en el Hito No. 1 y se prolonga a través del paralelo. ¡Quién iba a imaginar que un Juez designado por nuestra Cancillería votaría en contra de los argumentos del Perú, uno por uno, durante el proceso! Es una situación lamentable que por lo menos debería despertar nuestros sentimientos de indignación. Todo lo contrario a la forma como votó el juez de la parte chilena, que sí defendió la posición de su país, punto por punto, como se muestra a continuación:
-          El Juez chileno Orrego Vicuña votó en contra del señalamiento que la frontera marítima se extiende desde el Hito No. 1 hasta la milla 80. Lo hizo porque reclamaba para su país la totalidad,  las 200 millas. El Juez Guillaume, de la parte peruana, votó a favor.
-          El juez Orrego Vicuña votó en contra de la diagonal que nace en la milla 80. Lo hizo por lo anterior, que Chile merece las 200 millas y nada menos. El juez Guillaume  vota a favor.
-          El juez Orrego Vicuña fue el único que votó en contra de la decisión de la Corte de no pronunciarse sobre el triángulo exterior. Lo hizo porque la posición chilena es que ese triángulo les pertenecía. El juez Guillaume votó a favor de esa imprecisión.
Luego de ver la forma como votó nuestro propio agente Gilbert Guillaume  ¿cómo puede decir el presidente Ollanta Humala que está plenamente satisfecho con los resultados del fallo? ¿Cómo así los congresistas de la república celebran el veredicto  como un triunfo? ¿Cómo así se puede decir que hemos tenido un desempeño diplomático impecable cuando es todo lo contrario?
Humala celebra que Piñera le prometa una rápida implementación del fallo. No me sorprendería que en esta oportunidad Chile cumpla su palabra. Tienen motivos para celebrar:  han obtenido un fallo a la medida de sus intereses.

Juan Sheput

Artículo publicado en el Semanario "Hildebrandt en sus Trece"